Monday, July 03, 2006

Mauricio Salinas, abogado y miembro de la Corporación Ciudadanía y Justicia


“El miedo a la delincuencia es un negocio económico y político"

Chile es el país más seguro de América Latina y Santiago es menos peligrosa que varias urbes estadounidenses, dice Salinas, quien afirma que la paranoia mediática de la delincuencia cometida por pobres esconde sus causas, genera cientos de millones en seguridad ciudadana y es fuente de votos y liderazgo en la derecha.



La Nación

Antonio Valencia

“El miedo es el mejor socio en sus negocios”, lanza sin rodeos Mauricio Salinas, secretario ejecutivo de la Corporación Ciudadanía y Justicia, aludiendo a empresarios de la seguridad ciudadana y al juego político que suele realizar la derecha política. “No hay ninguna correlación entre los delitos cometidos y el miedo que existe”, precisa el también abogado PPD.

El pavor instalado en la agenda parece indignarlo. También las voces que cacarean por más cárceles para rufianes de poca monta que no son sino “los delincuentes más débiles y torpes” -dice Salinas-, los que no tienen dinero para un abogado ni contactos para zafar de la persecución del Estado y evitar las rejas. Las celdas se hacinan de pobres. “Pero los ricos cometen delitos de ricos y los poderosos, como el caso Riggs, delitos que ningún pobre podría cometer”.

-Delincuentes de cuello y corbata...

-Claro. Ni la suma de todos los robos o hurtos cometidos por los miles de presos pobres se compara con los cuatro mil millones de dólares anuales de impuestos evadidos. A un pobre jamás le darán cheques para girar uno sin fondos. ¿O qué pasa con los ‘honrados’ comerciantes y personas que compran artículos o joyas que un marginal arrebató en la calle a una señora y que vendió al “honrado” comerciante en 5 mil?

-Pero el delito de evasión de impuestos no tiene el componente violencia. No se realiza con navajas, pistolas ni amenazas, que sí genera miedo.

-Pero eso aparece a simple vista. Si tuviéramos esos cuatro mil millones de dólares, algo así como treinta veces más que el royalty minero, podríamos destinar esos recursos para que la población satisfaga derechos y aspiraciones y así se evite el delito. Y ese delito y esa violencia sólo se pueden evitar mientras la sociedad sea lo más cercana a comunidad en que todos tienen, sienten y pueden ejercer sus derechos.

-¿Cuán sobredimensionada está la delincuencia en Chile?

-Mucho. Todas las transnacionales y todas las organizaciones internacionales eligen a Chile y a Santiago para fijar residencia u oficinas por ser la más segura en América Latina. Esta ciudad es más segura que la generalidad de las ciudades norteamericanas. En el mundo el promedio es de 12 homicidios por cada 100 mil habitantes y en América Latina es de 22, pero en Chile es casi de tres. Sobredimensionar la delincuencia es un tema de los medios de comunicación que obedece a una perspectiva editorial hegemónicamente de derecha. Y la gente se lo cree porque el miedo es la emoción más firmemente instalada en la sociedad. Y ese miedo al delincuente lo estimula la derecha y lo exacerban los medios. Los miedos causados por las precariedades que provoca el sistema económico social político y cultural, gatilla un doble efecto político: entrega liderazgo a la derecha e impide que como ciudadanos podamos discutir acerca de los problemas tanto o más importantes que nos afectan.

-La industria de la seguridad factura unos 500 millones de dólares por año.

-El miedo a la delincuencia es un negocio económico y político. El miedo es socio en sus negocios: sin miedo no habría negocio. Mientras más sensación de inseguridad haya, más amplio el campo de los negocios. El sector que más firme y sostenidamente ha crecido en los últimos años, en cobertura y rentabilidad, es el de la seguridad. Y no es raro que estas empresas financien instituciones, líderes sociales y políticos que promueven el miedo. Si hay parlamentarios que parecen socios de las concesionarios de cárceles y los cerca de 300 millones de dólares que involucran. Todo lo solucionan con cárcel, y está científicamente probado que aumentar las penas y meter más gente a la cárcel nunca ha arreglado los problemas de una sociedad. Piensan que con la amenaza del castigo se van a dejar de cometer ciertas conductas que obedecen a otras dinámicas sociales. Es tan obvio que el castigo siempre llega después que el daño ocurrió. La perspectiva del castigo es una visión simplista, porque no quiere entender la complejidad de los fenómenos sociales que dan lugar a relaciones conflictivas.

-¿Y qué se hace en el corto o inmediato plazo mientras la causas profundas de la delincuencia no se resuelven?

-Esto va siendo una profecía autocumplida y mientras más tiempo se aplica la represión como salida, más difícil es salir del problema. Paradójicamente este problema no se arregla con políticas sociales, porque las políticas sociales existen para ser realidad una vigencia mínima de derechos para todas las personas, y ese es un problema de derechos, no de seguridad. La inmensa mayoría de los pobres no delinque, pero hay una cantidad de no pobres o ricos que sí lo hace ¿entonces qué política social habría que tener para ellos? Es la visión integral de la sociedad en el tema. Si una persona está con fiebre a nadie se le ocurriría darle sólo la pastilla antifebril: lo importante saber por qué tiene fiebre. Pero la derecha ofrece el castigo que no quita la fiebre sino que la exacerba. Y peor, esconde las razones de la fiebre.LN


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