Tuesday, May 09, 2006

¡Usted conoció a Dalai Lama? ¿Qué contacto ha tenido con él últimamente?

M. Serrano: Si, yo lo fui a esperar. El único representante occidental. Yo representaba a Chile en la India, cuando él escapa por los Himalayas. Yo lo fui a esperar a los Himalayas, y ahí lo conocí por primera vez. Era el mismo día que cumplía los 25 años. El no se olvida nunca de eso. Después lo volví a ver antes de partir de la India. Le lleve un regalo, una cerámica de Quinchimalí, con un pez que era el signo de la época de Acuario. Entonces él me dijo por interprete ya que no hablaba inglés, que sí quería llevarme un regalo. En broma le respondí que deseaba una de esas perritas tibetanas que he visto por aquí. Su Santidad dice que sí, fue la respuesta. A la semana después tenía el regalo de la perra, una perrita que vivió conmigo años. Después cuando vino a Chile, en la primera visita que realizó hace unos años, yo lo fui a esperar al aeropuerto. No me querían dejar pasar. Yo iba vestido con una túnica tibetana que me había regalado precisamente él. Al bajarse del avión lo primero que hizo fue dirigirse a mi, me pregunto por mis hijos, pero después lo aislaron totalmente y no pude tener conversación con él.
Durante los funerales de Indira Gandhí donde yo fui, allí estaba él, pero estaba en un hotel encerrado porque no quería crear problemas con China. Ahí tuve la conversación más interesante con el Dalai Lama. Él me pregunto que la China estaba haciendo propuesta para llegar a un acuerdo, me preguntó mi opinión. Yo le dije, "por ningún motivo, mire lo que le ha pasado al Pacham Lama, desapareció y nadie sabe nada de él, usted no tiene el poder para entrar de igual a igual en el negocio con ellos" le hable de la misma forma en que le acabo de hablar a usted. El Tibet y Alemania han tenido un destino común muy especial, justo al caer Alemania cae el Tibet. Se dice que más de 1000 tibetanos luchan en el último combate en Berlín. Defendiendo los bunkers, una división tibetana.- Me respondió: Espere, sí, pero nosotros no somos arios. No importa, le respondí. Los dropas ustedes también lo eran, los anteriores, los hiperbóreos. Me respondió: Sí, somos una raza muy fuerte. Los son, le respondí, además su Santidad, sabe una cosa, los discos volantes son de Hitler. El Dalai Lama, no demostró ninguna sorpresa por lo que le dije. Tiene usted prueba y documentación de lo que me dice, respondió. Sí, las tengo le mencione. Me las habían entregado en Suiza, de parte del Ejército suizo. Yo he publicado libros documentos que circulaban, donde se habla del primer disco volante de los alemanes, que volaba a 12.000 kms., de altura en unos cuantos minutos. El Dalai Lama me contestó: ¿Me puede enviar esa información? Sí, se la envié, creo que el secretario me acuso recibo.
Cuando él estuvo en Chile no le dejaron que hablara conmigo. No tuvo la suficiente energía para decir, sí, pero hable con su secretario... le expresé: "que todavía esta vigente lo que le exprese. El secretario me contestó: "Sí, ya me contó cuando íbamos camino a Valparaíso en el coche oficial"
Ahora es un hombre perdido, él es una persona que ha recibido el Premio Nobel de la Paz y tiene que pagar eso. El pagar eso, es transformarse en un propagandista del sistema a través del mundo, al extremo que no sé si hubiera sido mejor que se fuera con los chinos. Porque si mañana recupera el Tibet (que no se recuperar jamás, por lo menos ahora) ¿Qué va hacer allá?
El mismo dijo que no era ningún Dios encarnado, que defendería la democracia, seguramente va a llevar una fábrica de Mc Donalds y va hacer que los lamas anden con blue-jeans (vaqueros) mascando cliclets, entonces, ya es un desastre, eso ya no cuenta, los Premios de la Paz son así.
Ahora ustedes tienen en España a Pérez Ezquivel, que es el culpable, director de la posición de Aznar en contra de Chile, porque le propuso que él seria el mediador con la ETA, siempre que tomará preso a Pinochet y algunos generales argentinos. Esto lo acaba de decir Menem ahora mismo en Chile. Bueno, pero este es otro tema, de todas maneras es muy importante. España ha cometido el más grande error de toda su historia. A cometido muchos, pero este es el más grande de los errores. Esta ofensa hecha a Chile no tiene perdón, porque le ha hecho esta ofensa como si fuéramos una colonia, un total desprecio por Chile, por los chilenos... ¡Increíble! Chile es el único país de toda América Hispana que tenia un amor abierto, sin control por los españoles, todos los españoles aquí eran bien recibidos ¿Y ahora? En estos momentos están comprando Chile, en cualquier momento de un verdadero gobierno serio, los van a sacar a todos fuera, porque han cometido el más grande de los errores, y Aznar y el señor ese de Garzón, porque es una persona que no tiene idea de nada. Sigue haciendo las acusaciones más absurdas. Chile es un país legalista.
Chile cuando Portales ya se logra la Independencia dice: Nosotros somos monárquicos (los chilenos) por naturaleza, pero como no vamos lograr tener un rey, tenemos que tener una cosa que reemplace al rey y que es la Constitución y la Ley. Entonces Chile vive de la Constitución y la Ley y resulta que nos ofenden de tal manera haciendo irrisoria la Ley y la Legalidad... es una ofensa que han hecho a lo más sagrado de este país. Esto es imperdonable. Es un error que se va a costar sumamente caro. Yo fui siempre partidario y creo que vamos a llegar a la ruptura de relaciones diplomáticas, terminar con los contratos unilaterales, parar toda la construcción de submarinos... de todo.

Los OVNIs del Tercer Reich

Durante el nacional socialismo, en Alemania se habla de hallar una "nueva ciencia", una "técnica diferente y renovadora" con la que sustituir los motores de explosión –considerados destructivos por los círculos esotéricos del Tercer Reich– por otros de implosión, cuya nocividad es nula. Las investigaciones se basan fundamentalmente en la levitación electrogravitacional y la propulsión por "terriones" (fuerzas cósmico-telúricas) en las que, según parece, se encuentra el núcleo de esa otra técnica, que distanciará la cosmovisión nacional socialista de todas las aún vigentes, en un intento, además, por proporcionar al Tercer Reich una total independencia en materias primas –inaccesibles de otro modo– y energía abundante, barata y no contaminante. De hecho, y según se asegura en diversos informes, los departamentos de investigación U-13 y E-4 de la SS trabajarán intensamente para realizar y perfeccionar esas tecnologías, inconcebibles para la mayoría del pueblo y para el resto de la humanidad.

No habrá a quien no se le escape que la ciencia que el Tercer Reich había conseguido desarrollar coincide en mayor o menor medida con la de otras civilizaciones "superiores" que nos visitaron ¿extraterrestres? ¿intraterrestres? de las que nos habla la historia humana en sus edades Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. El conocido esoterista nazista Miguel Serrano, en una entrevista publicada en la revista española AÑO CERO, dice que "la construcción de los "Ovnis de Hitler" era algo que se venía preparando en Alemania desde hacía mucho tiempo, con sus estudios sobre implosión y energías alternativas. La ayuda final habría venido de Aldebarán, gracias a la misma (medium) que contactara a sumerios, asirios, mayas, egipcios y otros más, sin mencionar a los hiperbóreos, que habrían venido desde una extra-situación. Sin duda los OVNIs nazis han sido descubiertos, pero el enemigo, que controla las comunicaciones y los medios de comunicación, los mantiene en silencio total, persiguiendo y hasta eliminando a aquellos científicos que se atreven a revelarlos…"

Podríamos agregar aquí que el fenómeno OVNI sería una eclosión súbita de otra dimensión sobre el lienzo de nuestro mundo espacio-temporal. Existen multitud de testimonios que apuntan a este fenómeno de cosas, en el cual las dimensiones parecieran transmutarse e interconectarse. A fin de cuentas, de esto vendría a tratar la cuestión de la "otra ciencia" descubierta por los nacionalsocialistas. Ahí es donde las huestes hiperbóreas aguardan atentas y preparan el cumplimiento de su retorno.

Se han escrito muchas líneas refiriéndose a las bombas atómicas y el uranio enriquecido desarrollado por la industria secreta de la Alemania del Tercer Reich. Su utilización por los USA y Aliados arrojándolas impunemente sobre las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki (casi exclusivamente sobre decenas y decenas de miles de madres, niños y ancianos japoneses), habría sido posible, según esta línea de investigación, sólo mediante la captura de este material a los alemanes. De igual forma, la "carrera espacial" fue posible, básicamente, gracias al trabajo de científicos alemanes quienes, tras la invasión de Alemania colaborarían con el gobierno USA.

En 1938 un experimento alemán con transmisores de "alta energía" tuvo un efecto que más tarde se haría muy habitual en el folklore OVNI. Por lo visto, en el Brocken (una cumbre famosa por el "especto Brocken", un efecto óptico conocido) y en la cima del Feldburg, cerca de Frankfurt, se erigieron dos "transmisores". Cuando estos aparatos empezaron a funcionar: "muy pronto se informó de extraños fenómenos ocurridos en las cercanías de la torre Brocken. El motor de los vehículos que circulaban por las carreteras de montaña fallaba de repente" ("Las ciencias secretas de Hitler", Edaf, Madrid, 1984, de Nigel Pennick). Una vez más, todo hace suponer que en 1938 la Alemania nacionalsocialista estaba experimentando con tecnología que paralizaba motores, un fenómeno estrechamente vinculado con los OVNIs. Además a la ciencia del Tercer Reich se le atribuye la invención del primer avión a reacción o los misiles guiados por TV entre otros logros.

El Tercer Reich desarrolló proyectos y construyó naves o aparatos voladores basados en principios de propulsión como los de las diferentes series Haunebu. Ya en 1941 habían sido acometidos los estudios para diseñar la "peonza volante" de Schriever-Habermohl, un avión de forma circular y despegue vertical provisto de motores de "reacción convencional", efectuándose a finales de 1942 las primeras pruebas de vuelo, durante las cuales se constataron graves errores de construcción. Paralelamente, Richard Miethe comenzó a trabajar también en 1942 en la construcción de aparatos que volaran y tuvieran forma de disco. Se desarrolló también la línea de "discos volantes" conocidos como serie Vril. De ella se ocupó el "grupo Schumann" en íntima relación con el departamento E-4 de la SS, especializado en "armas milagrosas". Nos consta que llegaron a construirse 17 aparatos de la serie Vril-1. Su diámetro era de 11,56 metros, podían alcanzar velocidades de 2900 Km./h y llevaban un cañón teledirigido como dotación de combate. El Vril-1 era el equivalente revolucionario de un avión de caza mientras que el Vril-9 era un caza monoplaza. Curiosamente su diseño parece coincidir con el del aparato que fue visto en la Luna por el astronauta Edwin Aldrige.

Durante toda la Guerra, los alemanes no dejaron en ningún momento de perfeccionar sus armas. Al conseguir dominar la tecnología de propulsión electrogravitacional y la implosión y aplicarla a sus modelos obtuvieron mayor velocidad, maniobrabilidad y otras prestaciones en los aparatos.

Paralelamente, en la ciudad alemana de Neustad y bajo control de tropas técnicamente especializadas de la SS, se desarrolló el proyecto "Bola de Fuego", al que los estadounidenses denominarían acertadamente Foo–Fighter o "Combatiente Total". Estas bolas de fuego eran dirigidas, mediante ondas de radio, hasta la proximidad de las formaciones aéreas aliadas. Posteriormente, los sensores de ondas infrarrojas de que iban provistos estos artefactos eran los autores del contacto final con el aparato a destruir. El sistema se basaba en la búsqueda de fuentes de calor emitidas por los gases de escape de los aviones enemigos, haciendo que su radar resultara automaticamente destruido, dejando los tripulantes sin orientación operativa y casi a la deriva y consiguiendo detener el motor de la nave. Nuevamente volvemos a ver un fenómeno idéntico al ocurrido en algunos avistamientos OVNI, en los que los vehículos motorizados se detienen sin conseguir que vuelvan a funcionar mientras dura la presencia OVNI. De hecho, el 14 de diciembre de 1944, el prestigioso periódico estadounidense The New York Times daba así la primera noticia sobre OVNIs habida en el siglo XX: "Los platillos volantes son un arma secreta. Una nueva arma alemana que ha aparecido en el frente occidental alemán. Hoy nos informan sobre ello nuestros pilotos de la USAF, afirmando que en los cielos de Alemania han aparecido unas "bolas de plata" voladoras, que se han visto aisladas o en formaciones. Algunas parecían ser prácticamente transparentes".

Con el paso del tiempo, el avistamiento de naves impulsadas por energía antigravitacional, desconocida en la época para la mayoría incluso de los pilotos, se haría cada vez más frecuente. Es en los finales de la Guerra cuando, con estos Foo-Fighter, se dan los primeros informes publicados sobre el tema OVNI. Los testimonios, oportunamente informados y publicados por la prensa del momento, se multiplicaron, especialmente tras el final de la contienda, y muchos de ellos hacían referencia a hechos acontecidos en los espacios aéreos del norte de Europa. Las noticias hablaban también de OVNIs de fabricación alemana. Se comentaban, sobre todo, los avistamientos de "abundantes formaciones" de los que, entonces aún, se denominaban "grandes cohetes", nombre con el que se definía a los "aparatos voladores desconocidos y producidos por la industria armamentística alemana". Especialmente numerosos fueron los testimonios de avistamientos procedentes de Escandinavia, donde se instalaron varias y poderosas guarniciones alemanas que permanecieron allí hasta el final mismo de la guerra, ya que nunca resultarían directamente atacadas ni vencidas por los Aliados. En 1947 reaparecieron diversos informes, entre otros el conocido caso Roswell, aunque con menor asiduidad. El gobierno USA y sus satélites, se limitarán por sistema a desmentir todos los casos y a lanzar justificaciones ridículas a toda la casuística. Sin embargo, pasados algunos años, los avistamientos habrían de aumentar tanto en frecuencia como en número y en variedad. ¿Qué secreto encierran o se oculta tras todo esto?.

Parece claro que los prototipos alemanes consiguieron volar y se utilizaron en aquella época. Pero, ¿continúan haciéndolo hoy?. Si los comparamos con las fotografías de OVNIs tomadas en distintos lugares en nuestros días, podemos observar una enorme semejanza entre ellos y los artefactos que, según diversos informes, proyectaron y construyeron los alemanes nacional socialistas. Prueba de ello es que, con motivo de uno de los primeros discos voladores avistado en Praga a comienzos de 1945, la prensa asociaba totalmente el fenómeno a los alemanes, titulando así la noticia: "Los discos voladores inventados en Alemania".

Sin embargo, al poco tiempo, movidos tal vez por la ciencia ficción de moda en la época o quién sabe si por otras oscuras intenciones, los gobiernos –y por consiguiente la prensa– comenzaron a especular sobre el "peligro de invasión extraterrestre". Pero, años después de que los rumores sobre "visitantes del espacio" se extendieran por todo el planeta, la revista estadounidense Examiner volvía a la tesis de finales de la guerra en un artículo publicado el 26 de mayo de 1988 bajo el título "¡El misterio de los OVNI desvelado!", y en el que se decía: "El secreto de los OVNI estaba ya resuelto hacía mucho tiempo, si es que existió alguna vez. Los extraterrestres son en realidad nazis que desean reedificar su imperio. Los gobiernos del mundo están perfectamente informados de todo este asunto y, por ello, callan, y al mismo tiempo, están verdaderamente aterrorizados".

En diversas fotografías tomadas por George Adamski en 1952, en un platillo volante aparece claramente visible el sígno del Sol Negro o la esvástica de los nacional socialistas, lo que hizo que se adoptaran medidas enérgicas y urgentes. En un documento de la CIA conocido gracias a una filtración, se decía que "ha sido estructurada una red de información a nivel mundial y se han cursado órdenes a las principales bases aéreas militares bajo nuestro control para localizar, interceptar y abatir los OVNI… Todo este tipo de información debe ser cuidadosamente ocultado y preservado del acceso público a fin de evitar un pánico general". A partir de entonces las fotografías sobre discos voladores serán confiscadas o publicadas sistemáticamente como falsas. Además, se programó una campaña destinada a atribuir un origen extraterrestre a los OVNI y a promover "evidencias" de la "normalidad" de visitas extraterrestres a lo largo de la historia. De esta forma se evitaba que se relacionara a los OVNI con el III Reich o el nacional socialismo y se minimizaba, por tanto, la sensación de pánico mundial.

Aunque existen numerosas narraciones ridículas sobre OVNI que tienen por protagonistas a "venusianos", "hombrecillos verdes" y extraños seres monstruosos, hay otros testimonios que deberían ser tenidos en cuenta. Es el caso de un californiano, comerciante de cereales, que aseguró haber visto un OVNI posado en tierra y haber oído nítidamente a los tripulantes de la extraña nave hablar en correcto alemán y no en ningún idioma "marciano". El gobierno estadounidense reaccionó inmediatamente intentando impedir una mayor difusión de estos datos y a pesar de comprobarse que ese hombre era sincero en sus manifestaciones y que gozaba de una perfecta salud mental, se le apartó de la vida pública, fue internado en una prisión y se procedió a eliminar todas las huellas de sus manifestaciones.

10- De Alemania a la Antártida

En 1938 y bajo el mando del capitán Alfred Ritscher, el Tercer Reich envió una importante expedición a la Antártida. Su objetivo era realizar una precisa cartografía aérea, obtenida por fotogrametría, que cubría la mayor parte del continente. Era la primera vez que se hacía un mapa tan exacto, y Alemania acabó adjudicándose un territorio relativamente libre de hielos al que llamaron Nueva Suabia. Diversos investigadores se han referido a que en esta expedicion los alemanes hallaron en las regiones libres de hielos, oasis templados, así como las entradas a la tierra interior.

A finales de la guerra los alemanes habrían desarrollado un submarino excepcional, construido de forma modular por medio de una especie de rodajas ensambladas. Era el U-21, que sumergido alcanzaba mayor velocidad que en superficie, y gracias a su Snorkel-Walter, podía navegar en inmersión tanto tiempo como fuera necesario. Su tecnología era tan avanzada que los americanos no pudieron alcanzarla hasta los años sesenta con sus submarinos nucleares. En Kiel se construyeron 120 unidades de este modelo, de los cuales sólo tuvieron oportunidad de entrar en combate 10. Otros diez no llegaron a botarse. Nadie sabe dónde fue a parar el centenar restante, que aparentemente desapareció sin que ningún buque o avión aliado apareciera como autor del hundimiento. La existencia real de estos submarinos fue algo exhaustivamente comprobado por las autoridades aliadas a través de la documentación de los registros del material de construcción y por ciertas piezas auxiliares. Uno de esos sumergibles, que había sido hundido por su propia tripulación fue recuperado por la armada alemana, pudiendo ser actualmente admirado como pieza de museo en Kiel.

Algunos creen que estos submarinos desaparecidos sirvieron para transportar personal y material a una base secreta de la Antártida, donde los alemanes habrían construido un "refugio inexpugnable". Karl Doenitz, quien, en enero de 1943, fue designado por Hitler para suceder a Raeder como gran almirante, ocupando además el puesto de Jefe de Estado Mayor de la Kriegsmarine, ese mismo año daría a conocer una sensacional novedad: "La flota submarina alemana está orgullosa de haber establecido un paraíso terrestre secreto, una fortaleza inexpugnable para el Führer en un lugar del mundo". La existencia de esta base daría lugar en 1947, dos años después de concluida la Guerra, a una expedición de marcado carácter militar comandada por el almirante Richard Byrd (USA), con una flota integrada por un portaaviones, un crucero, varias fragatas de choque de ¡cuatro mil marines!. Número desproporcionado para una supuesta expedición geográfica. El almirante, que contaba con medios y tiempo ilimitados, y en un principio había planificado permanecer ocho meses allí, después de perder varios aviones, a las ocho semanas tuvo que abandonar apresuradamente la Antártida. ¿Qué ocurriría para que el almirante Byrd, una persona nada pusilánime y con probada experiencia en expediciones, abandonara su misión?.

También queremos mencionar la extraña historia de los submarinos alemanes U-530 y U-977 que se rindieron en Argentina. El 10 de julio de 1945, dos meses después del fin de la Guerra en Europa, se presenta de improviso en el Mar de Plata el U-530, al mando del teniente de navío Otto Vermouth. Esto llevó a muchos a la sospecha de que Hitler y otros dirigentes del Tercer Reich podían fácilmente haberse librado de la persecución de los aliados, por ejemplo, a bordo de cualquier submarino. Pero es que el 17 de agosto del mismo año, es decir, más de tres meses después del fin de la Guerra, y bajo las órdenes directas del capitán de corbeta Heinz Schaeffer, emergió el U-977. Muchos investigadores han llegado a la conclusión de que estos submarinos formaban parte de un muy especial convoy de unidades submarinas (todas ellas dotadas de un tubo respiradero, con un extremo que sobresale del agua durante la inmersión y es capaz de proporcionar a los motores térmicos el aire que necesitan) que se dirigía a la Antártida. En una situación similar a las dos anteriores, en el puerto de Talcahuano, situado junto a la ciudad de Concepción, en la VIII Región Sur de Chile, habrían llegado, por una emergencia, una flotilla de poderosos submarinos alemanes de escolta, medio extraviados en aguas del Pacífico, cuando se acercaba el fin de año de 1945. Las autoridades chilenas que tuvieron acceso a conocer este incidente, en este caso, al contrario que en el caso de Argentina, no lo comunicaron a los USA y el caso no llegó a ser conocido públicamente.

Desde la expedición del almirante Byrd ha transcurrido más de medio siglo y, aparentemente, el objetivo de aquella fuerza de invasión se ha olvidado, pero tal despliegue de medios hace sospechar algo importante. Actualmente, en las noticias diarias sólo se habla de la Antártida en relación con el agujero en la capa de ozono, y aunque se mantienen algunas estaciones de investigación en su zona costera, no se ha vuelto a hablar de expediciones al interior.

11- ¿Dónde está Hitler?

En marzo de 1947 se publicó en Argentina un libro con el título de "Hitler está vivo". Su autor, Ladislao Szabó, habla en este libro de que Hitler se refugió en la Antártida al fin de la Segunda Guerra Mundial. Según Szabó, los trabajos de construcción de un refugio para el Führer se iniciaron a finales de 1940, en pleno verano antártico: "Desembarcando aviones, tractores, deslizadores sobre la nieve y toda clase de máquinas y material, prosiguieron sus tareas pacientemente, hasta que quedó terminado el Nuevo Berchtesgaden de Hitler en la Antártida". El escritor argentino, afirma que los submarinos alemanes desaparecidos al final de la Guerra se dirigieron desde un punto de la costa de Noruega al "refugio inexpugnable" de la Antártida. Los dos submarinos que acabaron apareciendo en las costas argentinas meses después de acabada la Guerra, eran dos unidades que perdieron la comunicación con el resto del "convoy fantasma" y acabaron separándose del grupo. En estos submarinos, la tripulación era el triple de la normal en tiempos de guerra. Disponían gran cantidad de armamento pero no habían desarrollado ninguna actividad bélica durante su prolongada permanencia en alta mar y tenían abundancia de víveres.

La agencia de noticias Reuter difundió el 5 de mayo de 1945 la siguiente noticia: "El cuerpo carbonizado encontrado por los oficiales del ejército rojo y que ha sido examinado por expertos, no era el de Hitler. Un oficial del Estado Mayor ha afirmado que se trata de un doble del cuerpo de Hitler". El teniente general Bedell Smith, jefe personal del General Eisenhower, y más tarde director de la CIA, dijo públicamente el 12 de octubre de 1945: "Ningún ser humano puede decir de forma concluyente que Hitler esté muerto". Y hasta el propio Eisenhower, en 1952, comentó: "Nosotros no hemos podido sacar una pizca de evidencia tangible sobre la muerte de Hitler. Mucha gente cree que Hitler escapó de Berlín".

El 2 de diciembre de 1983, la publicación "Chriemgau Zeitung", de Rosenheim, en el sur de Alemania, publicaba que en un sector de Berlín, a causa de una explosión, se había hecho visible toda una red de calles y pasillos subterráneos que, partiendo de la Cancillería de Hitler, conectaban con un sistema de bunkers, yendo a terminar en el Aeródromo de Tempelhof. Se desconoce la extensión de estos pasillos pues se hallan bloqueados por muros de cemento muy espeso, además de estar repletos de armamentos y explosivos acumulados allí al finalizar la guerra en Berlín y que fueron los que provocaron la explosión. Según Miguel Serrano, los trabajos de construcción de estos túneles fueron realizados por la organización Todt y dirigidos por Albert Speer, quien nunca los revelara, ni siquiera en sus memorias y a pesar de su traición. Las investigaciones se llevarían a cabo por la Universidad Técnica de Berlín y por servicios especiales de inteligencia. Las calles subterráneas permitían transitar a autos pequeños. Los expertos creen que el sistema de túneles, laberintos y bunkers fue construido para facilitar la salida de Berlín a Hitler. Según esto, "se comprendería que ni Hitler ni Bormann ni ningún otro dirigente del nacional socialismo habría necesitado escapar por las calles exteriores y cuán absurdas aparecen las declaraciones sobre Bormann muerto al tratar de escurrirse del Bunker detrás de un tanque. Todas esas declaraciones fueron preparadas especialmente. La conexión del Bunker de la Cancillería con el aeródromo de Tempelhof, a dos kilómetros de distancia era directa y segura". ("Adolf Hitler, el ültimo Avatara". Miguel Serrano). De esta manera, toda la versión oficial de los Aliados-Comunistas, sobre un Adolf Hitler desquiciado y acobardado suicidándose mediante un disparo en la cabeza en el Bunker de Berlín, carecería de toda credibilidad, entendiéndose como propaganda de guerra. En los primeros tiempos inmediatamente posteriores al final de la guerra no se creía en el suicidio de Hitler en el Búnker. En una encuesta realizada en 1947 en USA, el sesenta por ciento de los encuestados manifestaban creer que estaba aún vivo. Varios libros le hacían aparecer en Tíbet o, como hemos dicho, en la Antártida. Otto Skorzeny, oficial de los "Comandos Especiales" de las Waffen-SS, es especialmente conocido por el rescate de Mussolini en la cumbre del Gran Sasso, donde le tenían prisionero los militares de Badoglio, al final de la guerra. Participó también en la ofensiva de las Ardenas o en la defensa del Vístula entre otras muchas batallas. Esperó en Berchtesgaden el arribo del Führer, pensando librar allí la última batalla y morir junto a él. Cuando todo hubo terminado, se entregó como prisionero a los norteamericanos. Cuenta en sus libros que la pregunta obsesiva que sus interrogadores le hicieron era: "¿Dónde llevó a Hitler, dónde lo ocultó?". De Skorzeny podía creerse todo. ¿Quién mejor que él para sacar a Hitler de Berlín y llevarlo a algún lugar secreto de la tierra?. Esto es lo que pensaban los Aliados, desde soviéticos a norteamericanos. Pero Skorzeny no lo sabía y tampoco pensaba que Hitler estuviera vivo. Sin embargo, ni los propios soviéticos creían que Hitler hubiera muerto en el Búnker. Cuando los rusos entran en el Bunker de Berlín, hallan más de diez cadáveres repartidos en la vecindad semicarbonizados, todos con restos de uniformes iguales a los de Hitler. Stalin declaró al Secretario de Estado norteamericano de aquellos días, Cordell Hull: "Hitler no está muerto, está vivo en alguna parte. No hemos encontrado el cadáver que pueda asegurarnos su muerte". Es por esto que a finales de 1946, los USA, envían la expedición militar y naval a la Antártida, bajo el mando del Almirante Richard Byrd, pues los Aliados estaban seguros de que Hitler se encontraba en alguno de los "misteriosos oasis de aguas templadas", descubiertos en 1938 por la expedición alemana del capitán Alfred Ritscher, en las tierras antárticas de la Reina Maud o Nueva Suavia.

12- Borrando todo rastro

Se sabe que, desde luego, a principios de mayo de 1945 todos los centros alemanes de investigación reciben la orden de destruir toda evidencia sobre proyectos de armas secretas en desarrollo. Ya en aquella época está documentado que los alemanes eran poseedores del cohete A-9, capaz de mantener un astronauta en órbita permanente en torno a la Tierra.

Los más de cien submarinos U-21, de los cuales está documentada su existencia, no fueron encontrados jamás. Su destino hubo de ser pues algún lugar inaccesible del mundo y cómo no, nos atrevemos a pensar que su finalidad fue el transporte de material a las tierras alemanas de la Antártida. Ahí, en tierras de Nueva Suabia libres de hielo, el Tercer Reich construyó en el mayor secreto, una colonia en la que se instalaron miles y miles de personas especialmente escogidas según sus capacidades. La inaccesibilidad de ese territorio, permitió a los nazis desarrollar los proyectos secretos del Tercer Reich. Desarrollaron su “otra ciencia”, haciendo de ese lugar un ambiente hermoso de habitar, a la luz del sol de medianoche y de las místicas auroras boreales... Si esto fuera así, tendríamos una explicación para estos OVNI tripulados por hombres de rasgos nórdicos, vistos particularmente después de terminada la Segunda Guerra Mundial y también en la actualidad.

Miguel Serrano, máximo representante del Hitlerismo Esotérico nos habla de que la Tierra tendría una conformación diferente a la oficialmente difundida, siendo que no es maciza sino es hueca y que Hitler y el Tercer Reich realizaron esfuerzos por entrar en contacto con esta tierra interior y el mundo de Agartha, tanto a través de los polos como a través de conducciones subterráneas de diversas partes del planeta, como Akakor (en la Amazonía andina), el Tíbet y demás. El cada vez mayor convencimiento de que existen aberturas polares que conducen a este mundo interior, hace también pensar en la posibilidad de que la expedición de Ritscher llegara a descubrirlo. El mismo Miguel Serrano, quien viajó en una expedición científica chilena a la Antártida en 1947, habría mantenido contacto con un OVNI en esa expedición.

El problema de los agujeros polares en la capa de ozono y las investigaciones que se llevan a cabo en la actualidad nos sitúa directamente ante la cuestión de las aperturas polares. Con motivo del Año Geofísico Internacional de 1957-58, el consenso entre los gobiernos de las dos potencias mundiales de entonces USA y URSS, así como los de los países de Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, UK, Japón, Noruega, New Zeland y Rep. Sudafricana, prevaleció el criterio del uso del continente "sólo para fines pacíficos", siendo desmilitarizado de una forma absoluta. ¿Cuáles fueron los motivos reales que obligaron a los gobiernos mundiales a firmar este acuerdo en el cual además renunciaban a la explotación y el desarrollo del continente antártico?. ¿Acaso fue la disuasión utilizada frente a las fuerzas del almirante Byrd la que obligó a los gobiernos del mundo a retirarse de la Antártida?. Desde entonces, como hemos dicho anteriormente, en la Antártida no existen más que unas cuantas bases de estudio científico situadas principalmente en las zonas costeras, permaneciendo el interior del continente prácticamente desconocido, pese a que los medios oficiales mantengan la rutina de hablar de la Antártida como de un continente habitual y totalmente explorado y conocido.

Acabaremos este estudio sobre el nacional socialismo y las armas secretas, mencionando la publicación de un artículo en el "Militärisches Taschenlexikon –Fachausdrücke der Bundeswehr–", que firman K. H. Fuchs y F. W. Kölper, publicado por "Athenäum Verlag, Bonn", en Bad Godesberg, en 1958. En la sección "Flieger", de esta edición, dedicada a las armas aéreas, como perteneciendo al léxico de las fuerzas militares de la Alemania Federal, se utiliza la palabra UFO, para referirse a estos objetos volantes desconocidos (Unbekannte Fliegende Objekte-Unknown Flying Objects). Y se revela que el Tercer Reich, en 1944 tenía listo un "objeto volante", en forma de disco, identificado como UFO, cuyo dibujo se reproduce de perfil y desde arriba. El "disco" podía volar a más de 2.000 kilómetros por hora y ascendía desde el suelo a más de doce mil metros de altitud en pocos minutos.

Esa nave increíble nunca fue encontrada; pero hoy, desafiando la lógica y las leyes de la materia, se la ve surcar libremente los cielos, apareciendo y desapareciendo en distintos puntos del planeta, especialmente en el sur de América y en la Antártida.

EL OTRO UNIVERSO

Desde los albores de la humanidad, el ser humano inmerso en la naturaleza sufrió, trató de dialogar y también dominar las fuerzas de la creación. De acuerdo a las últimas investigaciones, todo hace pensar que el primer concepto que nació en el homo sapiens-sapiens fue "el de la energía" (animatismo), y el segundo, que una inteligencia existía en cada elemento natural. Nace así entonces el animismo.
La primera figura digna de estudio es la del shaman, hombre o mujer "en un estado alterado de conciencia" que dialogaba con la fuerzas de la Tierra y el cielo. Al avanzar la civilización dio lugar al concepto del dominio de la energía y las inteligencias, es decir la magia. Al desarrollarse la cultura se buscaría ser grato a la naturaleza del más allá, aparece la religión. Posteriormente hace 2.500 años en la antigua Grecia nacería la filosofía, o el amor a la sabiduría. El hombre con su inteligencia trataría de comprender su existencia terrenal. En este ámbito de primitivos shamanes, luego magos y sacerdotes, posteriormente filósofos, el panorama se complementaría con las hechiceras y los brujos. Emergería Mesmer con su "magnetismo animal" base de algo que aún no se comprende bien, la moderna sugestión e hipnosis. Allá a mediados del siglo XIX en los EE.UU. nacería la posibilidad de "dialogar con los muertos", las sesiones espiritistas, que tratarían de ser "científicas." También "la tradición esotérica" trató de renacer en Europa de la mano de "iniciados" y hombres de poder y conocimiento, lógica y razón. Hacia fines de siglo será la época de las sociedades secretas y también de la aparición de auténticos científicos que trataron de dilucidar el problema. Sus experimentos dieron lugar a la metapsíquica, la búsqueda y comprensión "de lo irreal", "lo paranormal", "lo sobrenatural", en síntesis, la existencia de lo intangible y lo sutil. A inicios del siglo XX todas las ideas, las dudas y las corrientes de pensamiento convivían luego de 10.000 años de historia. Entonces surge en los EE.UU. un nuevo intento de comprender "el otro universo", ahora empleando el método científico, su nombre sería la parapsicología. El objetivo de estudio: la potencialidades guardadas en las profundidades del psiquismo humano. La posibilidad de transmitir información mente a mente sin el empleo del lenguaje oral o gestual, es decir la telepatía. El poder de mover objetos sin el empleo de la fuerza muscular, la telequinesia. La capacidad de obtener información sin ningún elemento lógico ni racional, la clarividencia. Y por último el extraño fenómeno de anticiparse a los hechos futuros, la precognición. La parapsicología sería clara, los fenómenos de shamanismo y la religión, el mismo magnetismo y el espiritismo, el poder de los antiguos iniciados estaría basado exclusivamente en las potencialidades y las explicaciones en las profundidades de la mente humana. Sin embargo los norteamericanos también "pecaron", a inicios de la década del 50 llegaron a declarar que los EE.UU. científicamente estaban demostrando la existencia del alma. Esto alarmó a los rusos que consideraban a la religión el opio de los pueblos y la vida del más allá como un mito de ignorantes dominado por capitalistas. Entonces, inventaron la psicotrónica, los fenómenos eran los mismos pero su origen se basaba en hechos aún desconocidos por la química y la física, pese a ello descubrieron una "energía de las formas." Hoy en nuestro primer siglo del tercer milenio perviven todas las creencias e ideas. Sin embargo, pese a todos los intentos las causas de los fenómenos paranormales aún continúan en las penumbras del misterio. Para muchos esta es una frontera digna de ser explorada, y para otros un territorio que desafía a su investigación y conocimiento.

Autor: Prof. Roberto Martínez
Revista Crecimiento Interior Nº 81, Agosto del 2003

PRESIDENTE PROPUSO AL GENERAL MICHAEL HAYDEN COMO NUEVO DIRECTOR DE AGENCIA DE INTELIGENCIA


Bush nomina al adalid del “espionaje electrónico” al frente de la CIA

La candidatura de Hayden enfrentaría serias resistencias en el Congreso, debido a la fuerte oposición a que un militar dirija un organismo civil y a su polémico rol como arquitecto de las escuchas secretas de residentes estadounidenses defendida por la actual administración.



Esta vez, las especulaciones resultaron ser acertadas. En una decisión que promete una dura batalla en el Senado de Estados Unidos, el Presidente George W. Bush oficializó ayer la postulación del general de la Fuerza Aérea, Michael Hayden, como nuevo director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Hayden, un general de cuatro estrellas, de 61 años, es “el hombre correcto para liderar la CIA en este momento crítico de la historia del país”, afirmó Bush al presentar a su candidato para reemplazar a Porter Goss, quien el viernes presentó su sorpresiva renuncia en medio de fuertes rumores sobre corrupción y enfrentamientos con John Negroponte, el jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia, organismo que coordina más de 15 servicios de información del país.

“Está calificado de manera suprema para el cargo”, añadió el Mandatario estadounidense, a quien un sondeo publicado ayer por el diario “USA Today” concedió un magro 31% de respaldo ciudadano, el más bajo de todo su mandato. A su vez, el nominado general norteamericano aseguró que “no hay puesto más importante que la dirección de la CIA para preservar nuestra seguridad”.

Actual “número dos” de Negroponte, Hayden es un militar condecorado con casi cuatro décadas de servicio activo. En su trayectoria destacan sus cargos como director de inteligencia del comando central de EEUU en Europa y sus años en Corea del Sur, con responsabilidades sobre el comando estadounidense en la zona.

Entre sus obligaciones más recientes figuran sus seis años (1999-2005) al frente de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), su cargo más polémico y el que, según analistas, podría complicar su confirmación por parte del Senado estadounidense. Como director de la NSA, Hayden supervisó directamente el “Programa de Vigilancia Terrorista”, que dio luz verde al espionaje de llamadas internacionales, correos electrónicos y faxes de residentes en EEUU sin mandato judicial.

La iniciativa (que comenzó tras los atentados del 11-S) se mantuvo en secreto hasta diciembre del año pasado, cuando el diario “The New York Times” reveló su existencia.

Desde entonces, han arreciado las críticas. Grupos de defensa de los derechos humanos, la oposición demócrata y un grupo de legisladores republicanos tachan este programa de ilegal.

Asimismo, la candidatura de Hayden también podría verse complicada ante el fuerte rechazo en el Congreso a que un militar dirija los servicios secretos, una rama civil del Gobierno.

La CIA ha estado bajo el foco de las críticas en los últimos años, tanto porque no detectó los planes de los terroristas del 11-S, como por la información sobre supuesto armamento biológico, químico y radiactivo en Irak antes de la invasión estadounidense en marzo de 2003, que resultó ser falsa.




EEUU dice ante la ONU que no tortura

“Los funcionarios estadounidenses de todas las agencias tienen prohibido practicar tortura en todo tiempo y todo lugar”. Así respondió ayer una delegación del Gobierno estadounidense que compareció ante el Comité de Naciones Unidas contra la Tortura por primera vez en seis años, para explicar desde la interpretación que da Washington a los tratados internacionales sobre este tema, hasta ciertas denuncias sobre abusos en interrogatorios en cárceles como Abú Ghraib (Irak) y Guantánamo (Cuba). Los representantes estadounidenses aseguraron que su país se apega estrictamente a la ley internacional sobre derechos humanos. “Esto es así incluso en situaciones en las que rige la ley del conflicto armado”, enfatizó el asesor legal del Departamento de Estado, John B. Bellinger III, jefe de la delegación.

Sunday, May 07, 2006

LA COSMOVISIÓN BIOÉTICA DEL NAZISMO

Vamos a delinear, pues, muy brevemente y con asumido riesgo de caer en reduccionismos y simplificaciones, el contorno de la cosmovisión ideológica nacionalsocialista, especialmente en sus aspectos bioéticos. Desde ya, asumimos, haciendo nuestros los excelentes apuntes de AYÇOBERRY[15] al respecto, la enorme dificultad terminológica que se presenta al estudioso de las creencias e instituciones del Tercer Reich, debido a la muy compleja elaboración (y por tanto interpretación) semántica de las categorías empleadas en la Alemania de los años 1933 a 1945, que conjugaban una “extraña amalgama de préstamos de la literatura romántica, textos religiosos, y de las ciencias humanas: los arcaísmos y vulgaridades de Novalis y Barnum y la totalidad del vocabulario del Kitsch[16]. Sin embargo, hay que hacerlo, aunque recordando que un “ario” no es para HITLER lo mismo que para el antropólogo GORDON CHILDE (principal responsable de la difusión del término), ni la “eutanasia” significa lo que significó más tarde, etc. Emplearemos profusamente las comillas.

Prioritariamente, coincidiendo con los insuperables estudios de LIFTON ya citados, considero que el nazismo constituyó, desde el punto de vista de sus criterios bioéticos, un alarde del biologismo social post-darwiniano. Las ideas de HITLER[17] y Alfred ROSENBERG[18], entre otros, dan por sentado el concepto de “eugenesia”, encarado desde una óptica socialista, comunitaria, inclusive universal. Es decir, por un lado, el “mejoramiento” de la especie “humana”, entendida como conjunto de razas, algunas de las cuales son “superiores” a otras, más perfectas, más alejadas del antepasado animal (como, por ejemplo, la “eslava” de la “negra”). De entre estas “razas superiores”, la “aria” es la más elevada, y dentro de ella el tipo “germano-nórdico”, musculoso, alto de cabellos rubios, ojos celestes y nariz recta.

Por el otro lado, entonces, una vez depurada la “raza aria” (o iniciado su proceso de limpieza), del influjo de otras “sangres”, por medio de una política de estricto control matrimonial, y de una estructuración jurídica jerárquica de las personas en base a sus respectivos grados de “superioridad” racial, debería comenzar a trabajarse internamente dentro de aquélla, para ayudarla a desarrollarse hasta sus más elevadas posibilidades, a través del cultivo del cuerpo y de la mente (ésta última, dentro de un cuadro de referencia masivo, nunca individual, es decir, como una mente de célula social, no como una mente de sujeto autónomo). De hecho, los comentarios vertidos por el jerarca nazi RAUSCHNING[19] hacen pensar que HITLER llegaba más lejos en su darwinismo aplicado, y soñaba con el paso siguiente, con la aparición de una nueva especie, hija de la humanidad evolucionada, una forma de “superhombres”, particular y tergiversada interpretación del delirio de NIETZSCHE, que sin dudas hubiera hecho a éste estremecerse de disgusto[20].

“«La creación aún no ha terminado», dijo [HITLER]. «A todo evento, no en lo que a la criatura Hombre concierne. Contemplado biológicamente, el hombre claramente ha llegado a un punto de giro. Una nueva variedad de hombre está empezando a separarse. Una mutación, precisamente en el sentido científico. El tipo existente de hombre está pasando, en consecuencia, inevitablemente al estado biológico de atrofia. El viejo tipo de hombre sólo tendrá una existencia atrofiada. Toda la energía creativa será concentrada en el nuevo. Los dos tipos pronto van a divergir uno del otro. Uno se sumergirá en una raza sub-humana y el otro se alzará muy por encima del hombre actual. Podría llamar a las dos variedades el dios-hombre y el animal-masa»”[21].

Según RAUSCHNING, el Führer reconocía su herencia de NIETSZCHE: éste “llegó lo sufientemente lejos como para reconocer al superhombre como una nueva variedad biológica. Pero no estaba demasiado seguro de ello. El hombre se está volviendo Dios –ese es el simple hecho. El hombre es Dios en fábrica. El hombre debe externamente esforzarse frente a sus limitaciones. En el momento en que se relaja y se contenta con ellas, decae y cae por debajo del nivel humano. Se transforma en una casi bestia. Dioses y bestias, eso es de lo que nuestro mundo está hecho”[22]. Y remata así el diálogo, que transcribo casi íntegro, pues carece de desperdicio:

“Ahora, dije, empezaba a comprender el más profundo significado de su Socialismo. Era la preparación de la división de la humanidad en el nuevo Herrenmensch, el hombre de la élite, de los pocos dominantes, y el Herdenmensch, el hombre del rebaño. Las nuevas masas eran, en el campo político, la primera indicación de lo que HITLER llamaba el tipo atrofiante de humanidad.

“HITLER coincidió: «La política es hoy, literalmente, el marco del destino. ¿No concuerda Ud. que el proceso de selección puede ser acelerado por medios políticos?»

“«Ciertamente, no podemos criar al superhombre», contesté. «Pero, estrictamente hablando, ¿qué queremos decir con criar? Simplemente, seleccionar». «Eso, después de todo, era todo lo que nosotros los granjeros hacíamos», le dije. Si una variedad aparecía, la manteníamos viva, la seleccionábamos deliberadamente para propagación, y así apurábamos el proceso natural. En lenguaje científico, buscábamos la plus-variación homicigota y la cultivábamos. «Esto, después de todo, es a lo que se reduce el criar, y puedo concebir que un particular sistema político pueda hacer posible un proceso de selección humana».

“«Exactamente así», dijo HITLER brillando. «Ud. lo ha puesto bien. La política de hoy está completamente ciega sin un fundamento biológico y objetivos biológicos. Sólo el Nacional Socialismo ha reconocido esto. Mi política no es una política nacional en el sentido convencional. Extrae sus criterios y sus objetivos de un completo y comprensivo reconocimiento de la naturaleza esencial de la vida. Pero sólo puede Ud. asistir a la naturaleza. Sólo puede acortar su sendero cuando ella elige ofrecerle la nueva variedad. Todo lo que el criador puede hacer es fomentar y propagar mutaciones, cuando ellas aparecen. ¡El nuevo hombre está entre nosotros! ¡Está aquí!, exclamó HITLER triunfalmente. ¿Está Ud. satisfecho ahora? Le contaré un secreto. He tenido la visión del nuevo hombre, desprovisto de miedo y formidable»”[23].

Frente a ello, "el judío es el anti-hombre, la criatura de otro dios. Debe haber venido de otra raíz de la raza humana. Pongo al ario y al judío uno contra el otro; y si llamo a uno ser humano debo llamar al otro de otra manera. Ambos están tan separados como el hombre y la bestia. No es que llame al judío bestia. Está mucho más lejos de las bestias que nosotros los arios. Es una criatura fuera de la naturaleza, y extraña a la naturaleza"[24]. Esa es la clave: el judío, en realidad, no es humano, sólo lo parece. Tampoco deriva del mismo proceso evolutivo que diera lugar a la humanidad. Es un maestro de la mimesis[25]. El judío es “la más importante contrapartida del ario”, y un “enemigo de toda la humanidad”. No cabe duda que sólo el exterminio puede servir contra ese parásito , pues “el mero hecho de su existencia es malo como la plaga”. No basta con perseguirlo, dado que “después de cada persecución está de vuelta otra vez en poco tiempo, igual que antes”. La lucha biológica contra el judío es a muerte: “el efecto de su existencia es también como el de las esporas: donde quiera que aparecen, el pueblo huésped muere tras un período más breve o más largo”. En realidad, es una raza condenada a muerte de por sí, pues “tras la muerte de su víctima, el vampiro más temprano o más tarde muere también”. “Si un pueblo ya no quiere respetar las cualidades dadas por la Naturaleza de su ser que radica en su sangre, no tiene ya derecho de quejarse si pierde su existencia terrenal”[26]. De modo que, si los “arios” desean mantener su derecho de vivir, deben exterminar a los judíos.

Por eso la entera operación del Tercer Reich era vista como una colosal cirugía de mejoramiento drástico, de depuración esencial, de la humanidad. Auschwitz era considerado el “ano del mundo”, a través del cual el verdadero homo sapiens sapiens excretaba, de una vez y para siempre, su enfermedad[27]. De allí que LIFTON hable, reiteradamente, de la “paradoja curar-matar” (“healing-killing paradox”), como centro de la cosmovisión nazi en que se basaban los campos de exterminio. El holocausto de millones de seres de la “anti-humanidad” implicaba la más extraordinaria operación terapéutica jamás montada. “Sin dudas, hay pueblos que se han odiado entre ellos por siglos. Pero que uno mate gente tan sistemáticamente, con la ayuda de médicos, sólo porque ellos pertenecen a otra raza, eso es nuevo en el mundo”, comentaba con asombrada razón el hermano de un galeno SS destacado en Auschwitz[28].

Es un error creer que la eliminación de los judíos fue algo accesorio para el nazismo. En un momento, la cuestión llegó a plantearse en estos términos: Alemania, es casi seguro, perderá la guerra en poco tiempo. Es esencial, pues, que extermine a los hebreos de Europa antes de caer. Esa es la grande, verdadera y decisiva batalla, y de ese triunfo depende la supervivencia de la civilización occidental. Así lo habría dado a entender el mismísimo Heinrich HIMMLER a los jerarcas de Auschwitz: “Los judíos son los eternos enemigos del pueblo alemán y deben ser exterminados. Todos los judíos dentro de nuestro alcance han de ser destruidos sin excepción, ahora, durante la guerra. Si no tenemos éxito en destruir la sustancia biológica de los judíos, los judíos algún día van a destruir al pueblo alemán”[29].

En plena coincidencia, ha dicho el eminente genetista y filósofo JACQUARD: “La elección inicial, de la que despegan todos los otros, es la mirada que llevamos sobre nosotros mismos y nuestros semejantes. O esa mirada es portadora de respeto, o de desprecio. Pero, una vez que la elección se ha hecho y proclamado, es preciso extraer las consecuencias. La peor actitud es la de exponer, como lo hacen tantas sociedades, la elección del respeto, y comportarse cotidianamente aceptando el desprecio. Tal es el caso de las naciones que se refieren oficialmente al Evangelio y ponen en su arsenal jurídico la pena de muerte. Es inhumano todo acto que envilece a la persona humana. Pero en el caso de los nazis, un umbral suplementario fue abierto en la monstruosidad; no atacaron solamente a las personas, sino a las colectividades que deseaban extraer de la humanidad, como se extrae un diente enfermo. Su crimen es tal que el adjetivo inhumano es insuficiente, serían necesarias palabras nuevas mostrando que ellos destruían aquello que es específico a nuestra especie; y que lo destruían a la vez en sus víctimas y en ellos mismos”[30].

No hay evidencias concretas de que, para la fecha en que estas opiniones del insigne autor del Elogio de la diferencia fueran recopiladas por la periodista Huguette PLANES (1995), él hubiese leído la obra de LIFTON, que no menciona en ningún momento. Sin embargo, su concordancia con las conclusiones del abrumador trabajo de investigación de Los médicos nazis es total: “Los genocidios perpetrados por los nazis no requerían, a sus ojos, ser justificados; ellos los consideraban como una acción benéfica para la especie humana, cuyas partes malas era necesario eliminar. El hecho de que los trenes llevando los judíos a Auschwitz hayan tenido prioridad sobre los trenes de la Wehrmacht muestra que su destrucción era un objetivo más importante que la victoria militar. Los nazis no suprimían a los judíos a fin de ganar más fácilmente la guerra; ellos querían ganar la guerra a fin de cumplir su obra de destrucción del pueblo judío. En aquello, su crimen es único”[31]. Como se observa, tal afirmación es perfectamente acorde a las palabras ya citadas de HIMMLER, y al comentario del hermano del médico nazi sobre la unicidad del socio-biologismo político hitleriano y sus efectos.

La cuestión de la prioridad de esfuerzos, evidente en el asunto de los trenes, que bien destaca JACQUARD (habría que agregar que ese privilegio se mantuvo inclusive en los últimos tiempos, cuando Alemania ya enfrentaba la derrota inevitable, y se hallaba embarcada en la “guerra total”), es también notable en materia económica. En medio de una situación desesperada, cuando el pueblo alemán sufría mil privaciones por falta de comida y hasta de techo, debido a los bombardeos, y se llevaban adelante intensas campañas de solidaridad[32], no existe constancia de que se levantasen quejas o requerimientos por escasez de recursos en los campos de exterminio. El Reich prefería solventar la destrucción de los judíos antes que socorrer a su propia ciudadanía. Todas las evidencias muestran que la verdadera y profunda finalidad del nazismo era la colosal operación terapéutica de remoción del elemento “racial” hebraico.

En realidad, nadie debería asombrarse de este fenómeno, pues ya estaban delineadas sus raíces en Mi lucha, cuyo capítulo XI (Nación y raza) trae conceptos como los siguientes: “Cualquier cruza entre dos seres que no están exactamente al mismo nivel, produce un medio entre el nivel de ambos padres. Esto significa: la descendencia probablemente estará más alto que el padre racialmente inferior, pero no tan alto como el más elevado. En consecuencia, luego sucumbirá en la lucha contra el de nivel más elevado. Semejante unión es contraria a la voluntad de la Naturaleza para una más alta crianza de toda la vida, cuya precondición no descansa en asociar superior e inferior, sino en la total victoria de aquél. El más fuerte debe dominar, y no mezclarse con el más débil, sacrificando así su propia grandeza. Sólo el nacido endeble puede ver esto como cruel, pues al fin y al cabo es sólo un hombre débil y limitado; pues si esta ley no hubiese prevalecido, cualquier desarrollo superior concebible de seres vivos orgánicos hubiera sido impensable”.

El darwinismo hitleriano pronto se deriva hacia aspectos etológicos o, si se prefiere, psicológicos: “La consecuencia de esta pureza racial, universalmente válida en la Naturaleza, es no sólo la estricta delimitación externa de las varias razas, sino su carácter uniforme en sí mismas. El zorro es siempre un zorro, el ganso un ganso, el tigre un tigre, etc., y la diferencia descansa cuando mucho en la variante medida de la fuerza, resistencia, inteligencia, destreza, tolerancia, etc., de los especimenes individuales. Pero nunca hallaréis un zorro que en su actitud interna pudiera, por ejemplo, mostrar tendencias humanitarias hacia los gansos, así como en forma semejante no existe ningún gato con inclinación amistosa hacia los ratones”.

En estas consideraciones reside la clave de la cosmovisión bioética nazi, que se presenta a sí misma, al mismo tiempo, como el último alarde de la aplicación científica a la política, y como un retorno a la naturaleza. Es decir, como científica y natural. “Por lo tanto aquí, también, la lucha entre ellos surge de la aversión interior más que del hambre y el amor. En ambos casos, la Naturaleza observa con calma, con satisfacción, de hecho. En la lucha por el pan cotidiano todos aquellos que son débiles y enfermizos o menos determinados sucumben, mientras la lucha de los machos por las hembras garantiza el derecho u oportunidad de propagarse sólo a los más sanos. Y la lucha es siempre un medio de mejorar la salud y el poder de resistencia de una especie, y en consecuencia una causa de su superior desarrollo. Si el proceso fuere diferente, todo ulterior y superior desarrollo cesaría y ocurriría lo opuesto. Pues, dado que lo inferior siempre predomina numéricamente sobre lo mejor, si ambos tuvieran la misma posibilidad de preservar la vida y propagarse, el inferior se multiplicaría tanto más rápidamente que al final el mejor sería inevitablemente derivado al fondo, salvo que una corrección de este estado de cosas fuere encarada. La Naturaleza hace justamente esto, sujetando a la parte más débil a condiciones de vida tan severas que por ellas solas el número se limita, y no permitiendo a los restantes crecer promiscuamente, sino que crea una nueva y despiadada elección acorde a la fuerza y la salud”[33].

El carácter “científico” del nazismo es también destacado una vez más por JACQUARD, pues “se sitúa en un período de la historia donde la matriz aportada por la ciencia había realizado progresos fabulosos. Los nazis la desviaron para ponerla al servicio de sus fantasmas. Los primeros descubrimientos de la genética fueron pervertidos por ellos para representar al racismo como científico. Un genetista, Von VERSCHUER, director del Instituto de Antropología de Berlín, felicitó a HITLER por ser el primer hombre de Estado que ha hecho de los legados de la biología hereditaria un principio director de la conducta del Estado. Sin embargo, la genética arribó a la constatación de que, para la especie humana, el concepto de raza es arbitrario, no operacional, escribió François JACOB”[34].

La colosal operación de macrocirugía eugenésica social hitleriana, revestida de ropas modernas, científicas y naturales, no abarcaba solamente a la “no humanidad” judía. De hecho, los nazis comenzaron con los discapacitados mentales, tanto hebreos como “arios”, intensificando una línea de trabajo que ya venía desde antes de la asunción del poder por HITLER, y que incluso había gozado del beneplácito de médicos notoriamente opositores al régimen, como el exiliado Georg NICOLAI[35]. LIFTON ha dedicado varias inmejorables páginas al tema, que seguiremos[36]. Hoy resulta asombroso recordar que, en 1923, el genetista alemán Fritz LENZ (que luego adhirió al nazismo con fervor), fustigaba a sus compatriotas por el atraso en que se hallaba su política de esterilización de criminales y de personas con deficiencias consideradas hereditarias, frente al comparativamente mucho mayor desarrollo del tema en los EEUU. En efecto, la Constitución de Weimar había operado como fuerte vallado contra las intervenciones quirúrgicas mutilantes y la prohibición de matrimonios interraciales. LENZ, admirador de Norteamérica, creía que sería en ella que se libraría “el nuevo round en la milenaria lucha por la vida de la raza Nórdica” (concepto que él considera debe reemplazar al de “raza blanca”)[37].

Efectivamente, los EEUU lideraban decididos el combate por la esterilización eugenésica, concebida, en términos social-darwinianos, como la respuesta más avanzada de la ciencia moderna. Veinticinco estados tenían leyes en 1920 autorizando tales mutilaciones en criminales, dementes y otras personas consideradas genéticamente inferiores. En realidad, si consideramos la estructura judicialista del ordenamiento norteamericano, la cantidad era mayor. La abolición de la esclavitud y la consecuente presencia de afroamericanos libres en la vida cotidiana, generó una reacción que LANDMAN calificó en 1932 de “eugenesia alarmista”[38], partiendo de la premisa casi indiscutida de la inferioridad biológica de la “raza negra”, considerada más cercana a los primates[39]. Se hablaba de la “degeneración nacional”. Se decía que las “razas civilizadas” estaban “retrocediendo biológicamente”. WIGGAM advertía: “El primer aviso que la biología da al hombre de Estado es que las razas avanzadas de la humanidad están yendo hacia atrás [...] que la civilización, como la habéis administrado hasta ahora, es autodestructiva; que la civilización siempre destruye al hombre que la constuye; que vuestros vastos esfuerzos para mejorar la suerte del hombre, en lugar de mejorar al hombre, están acercando la hora de su destrucción”[40].

Casi contemporáneo de Mi lucha, el libro de WIGGAM coincidía en la idea base: la caridad, el amor al prójimo, son en realidad las peores trampas de la civilización. El “humanitarismo” es enemigo jurado de la humanidad. La religión judeocristiana ha estado minando las bases genéticas de nuestra especie durante siglos, con perversos mensajes de compasión y de piedad, al tiempo que glorificaba la debilidad y las actitudes sumisas frente a la exaltación de la fuerza física y el liderazgo. Por suerte, la ciencia más moderna, la biología, re-creada por DARWIN, había venido a despertar al hombre de su estúpido letargo suicida. El político, pues, el buen gobernante, debía escuchar sus mensajes y advertencias. Algo debía hacerse, y pronto. El zoon políticon debe emplear lo que tiene de políticon para recuperar su perdido camino como zoon.

HITLER juró como canciller el 30 de enero de 1933. El 22 de junio, ya su Ministro del Interior, FRICK, remitió al Congreso un proyecto de ley de esterilización masiva compulsiva, que fue aprobada tres semanas después. Según se expresó entonces, las estimaciones iniciales, abarcando sólo las personas ya internadas, ascendían a 410.600 (200.000 deficientes mentales, 80.000 esquizofrénicos, 20.000 maníacos depresivos, 60.000 epilépticos, 600 con mal de Huntington, 4.000 ciegos, 16.000 sordos, 20.000 deformados, y 10.000 alcohólicos). Para eventuales litigios, sea crearon los Tribunales de Salud Hereditaria, integrados por dos médicos y un juez letrado. El 15 de septiembre de 1935, se sancionaron las Leyes de Nuremberg, prohibiendo el contacto sexual entre judíos y no judíos, y al mes siguiente se impuso la exigencia de la esterilización previa para ciertos matrimonios. La cantidad de personas efectivamente mutiladas de resultas de estos programas se desconoce, pero varias fuentes permiten estimarla entre 200.000 y 350.000[41].

Como bien lo hace notar LIFTON, el paso que sólo Alemania dio, “venciendo” a los EEUU y a otros países en la lucha por la eugenesia, fue la vinculación de ésta con la idea de eutanasia, a la luz del concepto de lebensunwertes Leben (“vida que no merece ser vivida”), tomado del título de una obra publicada en 1920 por el jurista BINDING y el psiquiatra HOCHE, en que francamente se fomentaba el homicidio “piadoso” de los enfermos incurables, los dementes, los deficientes mentales (incluidos los retrasados) y los niños deformados. Ambos autores destacaron la importancia de que la operación fuese concretada por médicos, con control jurídico. Por primera vez aparecía, con todas las letras, la cuestión del costo que para la comunidad sana significaba la manutención de estos “balastos humanos”, argumento económico que luego sería muy del gusto del nazismo.

Entre 1933 y 1941, fue cobrando fuerza la idea de que la esterilización no era suficiente. Los balastos debían ser muertos. El punto de inflexión lo dio el “caso KNAUER” (1939) en que el propio HITLER aceptó la eutanasia de un bebe nacido ciego, sin una pierna y parte de un brazo. A partir de 1940, se dio inicio al exterminio médico de niños (primero, de hasta tres años). En un principio se empleó luminal. Luego, se usaron inyecciones de morfina-escopolamina. Para 1941, ya se abarcaban niños mayores, incluso adolescentes y algún adulto joven, y se había ampliado la lista de causales que ameritaban la eutanasia, abarcando al síndrome de Down. Por lo menos 5.000 habían sido exterminados. En 1939, se puso en marcha el proyecto T4, destinado a la matanza de los adultos internados en establecimientos psiquiátricos. En 1940, se construyó para ellos la primera cámara de gas de la historia, ya equipada con las tristemente célebres duchas falsas, pero aún exhalando monóxido de carbono. También, por la cantidad de cuerpos, se hizo necesario habilitar los primeros crematorios masivos.

La aducida existencia, al propio tiempo, de por lo menos un laboratorio dedicado al mejoramiento de la “raza germano-nórdica”, donde se tendría a jovencitos de ambos sexos seleccionados por su “pureza”, no parece un dato aún lo suficientemente documentado, y creo mejor dejarla en el terreno de las meras hipótesis de investigación.

La otra columna en la cosmovisión bioética nazi la da la aceptación de los experimentos médicos con seres humanos. El nombre del Dr. MENGELE, monstruo mimado del gobierno germano, simboliza el horror de las pruebas biológicas ilimitadas, descontroladas, masivas, con sujetos que no se prestaban voluntariamente a ellas. MENGELE, sin embargo, con toda su atrocidad, no era ni el único ni el más aberrante. Fueron cientos los galenos que, al calor del nazismo, se lanzaron a la experimentación con seres humanos. Las ya citadas investigaciones de POLIAKOV, WULF y LIFTON, han arrojado evidencias documentales impresionantes al respecto. Algunos laboratorios alemanes de medicamentos no quisieron tampoco perderse la oportunidad, y exigieron su cuota de prisioneros[42]. Uno de los más famosos fue BAYER, como viéramos.

Un verdadero frenesí se instauró en ciertos círculos médicos. Las posibilidades que se abrían para el desarrollo científico eran insondables. "Mis más rendidas gracias en nombre de la investigación científica alemana en la rama de la medicina aeronáutica, por la gran ayuda que Ud. ha prestado a los experimentos de Dachau", decía HIPPKE, médico del Estado Mayor germano al gobierno[43]. Y un jefe de la Fuerza Aérea recordaba en 1944 a un Ministro que "en su día ofreció Ud. a la Fuerza Aérea la posibilidad de resolver, mediante experimentación sobre seres humanos, ciertas cuestiones médicas del más alto interés", razón por la cual "se necesitan 40 sujetos de experimentación sanos, que se pongan enteramente a disposición de los investigadores por un plazo de cuatro semanas", y "la dirección de los experimentos debería confiarse al médico de Estado Mayor Dr. BEIGLBOECK, que en tiempo de paz era Jefe de Clínica en la Facultad de Medicina de Viena (bajo el profesor Dr. EPPINGER). La relación de los demás médicos que participarán en los experimentos se entregará al trazar el plan detallado de la operación"[44].

Ingmar BERGMAN, en su película El huevo de la serpiente, plantea que, en realidad, los experimentos con seres humanos ya se venían realizando en la Alemania pre-nazi, aprovechando la gran crisis inflacionaria para obtener cobayos humanos a cambio de retribuciones mínimas. Incluso después, durante el régimen hitleriano, no sólo los prisioneros judíos fueron sometidos a experimentos médicos. También los arios, como surge de una carta del galeno RASCHER. "Para los experimentos de recuperación de temperatura por medio de calor animal que me fueron encargados por el Reichsführer SS, fueron puestas a mi disposición cuatro mujeres procedentes del campo de concentración de Ravensbrück", explica. Sin embargo, como una de ellas "presenta caracteres raciales totalmente nórdicos", destaca RASCHER que "repugna a mi sensibilidad racial" el emplearla. "Por esta razón rehúso utilizarla para mis experimentos y dirijo un informe al comandante del campo", concluye[45].

En términos científicos abstractos, como ecuación fría, el argumento nazi es imbatible: realmente, la medicina progresa mucho con los experimentos sobre humanos (la mayoría de los cuales eran no humanos para algunos de ellos). Nuevas alternativas terapéuticas se desarrollaron (generalmente, vinculadas con las necesidades bélicas germanas, tales como la de luchar contra el frío y sus secuelas, o la anoxia provocada por la altura en la aviación).

La base de esta concepción es uno de los pilares del pensamiento hitleriano: el fin justifica los medios. La antigua visión mezquina e individualista es reemplazada por el generoso socialismo científico, que cuida del bosque, no del árbol. HITLER consideraba la más alta cualidad humana a lo que llamaba “idealismo”: “A la actitud básica de la que surge tal actividad, la llamamos, para distinguirla del egoísmo y el individualismo, idealismo. Por tal entendemos la capacidad del individuo de hacer sacrificios por la comunidad, por sus compañeros. Cuán necesario es tener siempre presente que el idealismo no representa una expresión superflua de emoción, sino que en verdad ha sido, es y será la premisa para lo que designamos como cultura humana, sí, que él solo creó el concepto de hombre. Es a esta actitud interior que el ario debe su posición en este mundo, y a él el mundo le debe al hombre, pues él solo formó a partir del espíritu puro la fuerza creativa que, mediante una equiparación inigualable del puño brutal y el genio intelectual, creó los monumentos de la cultura humana. Sin esta actitud idealista todo, hasta las más impactantes facultades del intelecto, permanecerían como mero intelecto, como apariencia exterior sin valor interno, y jamás como fuerza creativa. Pero, dado que el verdadero idealismo no es otra cosa que la subordinación de los intereses y la vida del individuo a la comunidad, y ésta a su vez es la precondición para la creación de formas organizativas de cualquier índole, corresponde en sus más íntimas profundidades a la voluntad suprema de la Naturaleza. El idealismo solo conduce a los hombres al reconocimiento voluntario del privilegio de la fuerza y la resistencia, y así los transforma en una partícula de polvo de aquel orden que modela y forma todo el universo”[46].

Los falsos valores judeocristianos de amor al prójimo, piedad, caridad, etc., han asestado el peor golpe a la principal de las ciencias, la biología (y a su aliada, la medicina) al colocar al individuo por encima del grupo, y vedar así la experimentación más efectiva: la que se realiza directamente sobre miembros de nuestra especie. Los judíos, totalmente carentes de “idealismo”, han proyectado esa su peor falencia sobre la humanidad, instilándole su egoísmo, sublimado bajo un hipócrita disfraz de amor.

3. RECUENTO

Podemos, pues, resumir cuanto antecede destacando los siguientes aspectos básicos de la concepción bioética nazi:

* Evolucionismo darwiniano: se da por sentada la aplicabilidad de los criterios del Origen de las especies a la humanidad, tanto externa como internamente.

* Intervencionismo biológico: un buen gobierno debe asumir las enseñanzas y advertencias de la biología, y desarrollar o fomentar programas destinados al mejoramiento biológico de la humanidad, interviniendo en el proceso selectivo como un granjero con sus cultivos.

* Apariencia humana puede no implicar humanidad: los judíos se parecen mucho a los humanos, pero son resultado de otra evolución. No bastan, pues, los signos externos de humanidad para que ésta pueda ser predicada.

* De las diferencias externas se desprenden estados jurídicos diversos: aceptada la existencia de razas, y que éstas son (con excepción de la judía) el resultado de la evolución humana, no todas ellas han de conferir a sus miembros derechos equivalentes. Dado que la raza surge del aspecto exterior, éste se vuelve determinante del status jurídico del sujeto.

* Eugenesia individual y social: en concordancia con las enseñanzas y advertencias de la ciencia, la humanidad debe ser depurada de sus elementos biológicamente contraproducentes (enfermos hereditarios, deformados, etc.), por la vía de su esterilización, voluntaria o compulsiva, o inclusive de su eliminación física (muerte).

* Eutanasia individual y social: la vida como mero fenómeno biológico no merece respeto jurídico de por sí, ya que puede ser atributo de una criatura que no la merezca. Es decir, que se trate de una “vida que no merece ser vivida” (lebensunwertes Leben). Estos seres, como anticipara el genial H.G. WELLS, “debieran morirse de buena voluntad. Después de todo, es una clase de traición el vivir para inficionar la raza. Y no pueden ser felices Además, la muerte no es cosa tan horrible: es el miedo lo que la hace antipática..."[47].

* Preferencia por la muerte de los más jóvenes: como explica LIFTON, los planes de eutanasia eugenésica masiva comenzaron por niños de hasta tres años, para pasar luego a los mayores de esa edad. La concepción bioética dominante veía como más natural (y menos resistido por la población) que se eliminase a los sujetos con menos tiempo de vida.

* El fin justifica los medios: ésta es sin dudas la premisa principal, en todos los órdenes. El bienestar del grupo (Völk, nación, raza, pueblo, Gemeinschaft, comunidad, sociedad) justifica los sacrificios “idealistas” de los individuos. La salvación de la humanidad justifica el homicidio masivo de los enfermos y el genocidio de los judíos y gitanos. El progreso de la medicina justifica los experimentos con personas.

4. LA COSMOVISIÓN BIOÉTICA NAZI, HOY

A. Los valores nazis en general

La cosmovisión nacional-socialista en materia biológica no sólo ha afectado los círculos científicos, sino que se encuentra inserta en el lenguaje, las actitudes y las tablas de valores de la sociedad en general. La presencia de los criterios estéticos hitlerianos es evidente, sobre todo en comunidades la mayoría de cuyos miembros no responden a ellos, como sucede en Latinoamérica. Los anuncios publicitarios, los desfiles de modelos, las producciones de televisión, muestran un predominio de personas rubias, altas, de tez clara y aspecto “ario”. En algunos países, la diferencia entre la gente que se ve en el televisor y la que está en la calle es total. Los rasgos indígenas son asumidos como “fealdad”, y llegan a generar rechazos laborales, y otras discriminaciones notables. Infinidad de mujeres (y algunos hombres) se tiñen el cabello de rubio tenazmente. Hasta existen individuos de origen africano que se someten a operaciones y otras técnicas para disimular su estirpe.

LENZ, que creía en la importancia que tendrían los EEUU en la “lucha por la vida de la raza Nórdica”, y los profesores de Heidelberg que premiaron a los científicos norteamericanos, acertaron en ese aspecto. Tras la derrota de Alemania, la cultura que se ha encargado de diseminar por el mundo el predominio de los criterios estéticos nazis, con escasas modificaciones, ha sido la de Washington. Al calor del poder político, militar y económico de los EEUU, las producciones de Hollywood y las demás manifestaciones de la civilización norteamericana difundieron por décadas el arquetipo del héroe rubio, alto, de tez blanca, (el famoso “W.A.S.P.”, white anglo-saxon protestant, anglo sajón blanco protestante), con su heroína de semejantes características. Los afroamericanos recién comenzaron en los últimos años, y muy tímidamente, a abandonar los meros papeles de fuerte y bonachón, poco inteligente y dispuesto a ayudar (el clásico “bwana” de Tarzán). Los indígenas y mestizos siguen en roles exóticos o de bandidos. Los “amarillos” son mafiosos o formidables karatekas. Los judíos se salvan un poco, tal vez por su abrumadora presencia en el cine local, pero no consiguen emerger del estereotipo del intelectual de anteojos y ropa barata, feo pero simpático[48].

Los estereotipos nazis se han transformado así en prejuicios que forman parte de la conversación corriente y la cultura popular, al extremo de que muchos los consideran científicamente demostrados. Que los “negros” son mejores deportistas y danzarines, pero peores en intelecto, que los “eslavos” son testarudos y fieles, mas no muy sagaces, que los indígenas americanos son pobre gente, buena aunque inevitablemente estúpida, que los judíos son sumamente inteligentes, más que los otros grupos, pero traicioneros y malvados, e incapaces de crear y de hacer arte. Está fuera de discusión la superioridad en todos los aspectos que realmente importan de los “blancos”, y cuanto más nórdicos mejor. Sus ciudades son más limpias y ordenadas, sus normas jurídicas se respetan más, sus construcciones son más impresionantes, son más cultos, son más lindos, son más sofisticados. Ellos son “la humanidad”, y por eso cuando los extraterrestres de la ficción llegan y se quieren comunicar con los humanos, lo hacen con ellos. Los propios latinoamericanos a menudo tienen tan internalizados los valores nazis, que se lamentan amargamente de no ser como “los del norte”, a los que tratan desesperadamente de parecerse[49].

El biologismo social forma parte insoslayable de la terminología corriente. Hablamos de “cáncer que hay que extirpar”, de “enfermedad social”, de “células de la sociedad”, de “fuerzas vivas de la comunidad”, y podríamos seguir. La metáfora originada en JELLINEK del Estado-organismo, cuajada en el molde romántico racista de la ecuación pueblo-nación-Estado (que diera lugar al famoso ein Reich, ein Völk, ein Führer), ha quedado grabada como premisa en nuestra concepción macropolítica. Inclusive en la cosmovisión de las mayores víctimas del nazismo, los judíos. El Acta de Declaración de la Independencia del Estado de Israel (1948) dice: “Es éste un derecho natural del Pueblo Judío de ser un Pueblo como los demás, un Pueblo que en uso de su propio derecho proclama su Estado soberano”[50]. Por otra parte, la idea de que la “pureza racial” de una población ayuda a su bienestar sigue en pie[51].

B. El caso KEVORKIAN

Tomaré como caso testigo el del famoso médico estadounidense KEVORKIAN (apodado "doctor muerte" por su lucha a favor de la eutanasia autónoma), que protagonizó una exitosa campaña preconizando el derecho de los condenados a muerte a ofrecerse como sujetos de experimentación médica. Sostuvo: "Idealmente, pues, a todo ser humano condenado a una muerte inevitable por cualquier razón convencional -judicial, política o religiosa-, justa o no, en cualquier lugar del mundo, debería permitírsele esta elección: ser ejecutado por el método prescripto por la ley de acuerdo con la jurisdicción política en cuestión o someterse a una profunda anestesia general quirúrgica estrictamente controlada (como la empleada rutinariamente en los hospitales todos los días y, por lo tanto, segura para llevar a cabo la extracción de todas las partes utilizables del cuerpo), administrada precisamente en el momento estipulado por la ley o por el tribunal, y tras la cual no habría despertar, con la finalidad de efectuar experimentos médicos imposibles de realizar de otro modo en seres humanos".

Si bien KEVORKIAN se apresura, a renglón seguido, a destacar la inviolabilidad y necesidad imperiosa del "consentimiento del individuo" (imagínese qué situación psicológica y qué grado de efectiva libertad puede tener el sujeto en tales condiciones), luego estima que "el volverse atrás debe limitarse, por ejemplo, a una semana antes de la fecha prevista para la ejecución". ¿El motivo de tan drástica restricción? "Evitar la pérdida de tiempo y dinero preparando los experimentos planeados". Tales criterios axiológicos (el aspecto económico primando por encima del respeto a la autoconstrucción personal), deben sumarse al entusiasmo de KEVORKIAN: "¿Qué mejores circunstancias podrían existir para estudiar e intentar por fin desentrañar los mecanismos de una mente criminal, de una mente capitalmente criminal? No obtendríamos las respuestas estudiando animales. Sus cerebros son distintos. Ni se hallarían respuestas en los cerebros extraídos en una autopsia. Puedo afirmar categóricamente y sin temor a contradecirme que la única esperanza de llegar a resolver la cuestión reside en el estudio de todas las partes del cerebro intacto y vivo"[52].

Si a esos dos factores se agrega la inquietante inclusión, entre las causas de "muerte inevitable" de los sujetos a "cualquier razón convencional -judicial, política o religiosa-, justa o no", el resultado final no puede sino atemorizar, máxime al provenir de un autor contemporáneo, estadounidense, cuyas obras se han traducido a muchas lenguas, y que goza de una notable aceptación (si bien su propio país lo envió a la cárcel -Alemania, por otra parte, hizo lo propio con HITLER-). El clima de presión en que, por definición, se encuentra un condenado a muerte, ya impondría de por sí, por lo menos a la luz de los Principios Básicos de la Declaración de Helsinki, su ineptitud como sujeto de experimentación biológica. El hecho de que los tristemente célebres experimentos nazis se llevaran a cabo, justamente, con personas destinadas a una muerte inevitable por razones convencionales -judiciales, políticas o religiosas-, no justas (es decir, el exacto supuesto de KEVORKIAN), debería bastar para descartar su propuesta. Sin embargo, como las paradojas de nuestra asombrosa humanidad no tienen cese, fue justamente una revista médica israelí, Medicine and law, la que accedió a publicar los cuatro artículos de este autor defendiendo su tesis[53].

KEVORKIAN, casi universalmente respetado y admirado por muchos, médicos o no, con miles de ejemplares de sus obras publicadas, traducidas a varios idiomas (castellano incluido) y vendidas en todo el mundo, con sus artículos aceptados y difundidos por una prestigiosa revista científica israelí, es un verdadero arquetipo de la infiltración sutil pero profunda de la cosmovisión bioética nazi en las concepciones actuales.

C. Nuestra bioética nazi

Pero la inoculación no se ha limitado a casos clave, como el de KEVORKIAN, o a la terminología y los criterios populares. Ha invadido la cosmovisión bioética de los propios sectores científicos y en especial los biológicos y médicos, lo que no es de extrañar al tratarse el nazismo de un socialismo biológico.

Uno de los aspectos más notables en que se verifica esta presencia es el de las nuevas técnicas de fecundación extrauterina. La idea darwiniana de la supervivencia selectiva de los más fuertes, aparece en el sistema de la implantación de más de dos embriones en la mujer. Se aduce que en realidad se está dejando la cuestión librada a una lucha por la vida, absolutamente natural, lo cual resulta una falacia, porque de no haberse intervenido en la secuencia previa, desde la poliovulación provocada hasta el implante, no se hubiera generado ese cuadro de “lucha”.

Los nazis, como viéramos, consideraban preferible la eliminación del sujeto “descartable”, cuya vida no merecía ser vivida, cuanto más joven fuera. Por el nivel de la tecnología médica asequible, se pensaba en términos de niños de corta edad (al principio, hasta 3 años). No hay evidencia de que se encarase el exterminio de criaturas en el útero. Hoy, sin embargo, hemos podido llevar el criterio de la juventud hasta el máximo extremo, uno que la Alemania de HITLER no estaba en condiciones de encarar: la eliminación del embrión en sus primerísimos momentos de vida. El papel del “granjero” es cumplido por el galeno que escoge entre los embriones los más “aptos” para ser implantados, y descarta a los demás.

Atrás de todo este proceso se halla la disociación entre apariencia externa humana y pertenencia a la humanidad (y, en consecuencia, titularidad de derechos humanos). El embrión, a pesar de contar con las indiscutibles características que permiten individualizarlo como un embrión humano, no es considerado miembro de nuestra especie, sino simple cosa (como los judíos) y por ello es susceptible de ser objeto de actos que no pueden realizarse sobre personas, sean éstos meras conductas, como el congelamiento o la muerte, o negocios jurídicos, como la donación. Al parecer, así como la mayoría de la sociedad alemana de tiempos del nazismo permaneció impertérrita ante la eliminación de miles de niños pequeños, la manipulación y exterminio de innumerables embriones no está generando hoy mucha reacción adversa en nuestras comunidades.

La concepción eugenésica, además de mostrarse en toda su plenitud como base ideológica de los planes de ingeniería genética, que más o menos expresamente proponen la mejora de nuestra especie al estilo de los “granjeros” de HITLER, aparece escondida en forma algo hipócrita en las técnicas que permiten la detección muy precoz de enfermedades durante el embarazo, en un estadio en que aún se permite el aborto en muchos países, y muy notoriamente en los EEUU tras el fallo Roe vs. Wade, de 1973, y en que, desde el punto de vista médico, tal operación es menos compleja y riesgosa para la madre. El argumento de que sólo se procura saber si la enfermedad existe para prepararse los padres psicológicamente, es poco convincente, porque este procedimiento es peligroso para la vida del embrión.

La posibilidad de experimentar con seres humanos ha seguido atrayendo, impulsada por la verdad incuestionable de que ella hace avanzar a la ciencia en gran medida. Las ya referidas posturas de KEVORKIAN, las ya demostradas experiencias con reclusos concretadas en los EEUU sin conocimiento de éstos, y las campañas de testeo de productos y drogas nuevas desarrolladas por empresas de países del “primer mundo” en naciones “subdesarrolladas”, se suman a las promisorias expectativas que brinda la experimentación con embriones humanos no implantados.

Y, como bandera de toda esta constelación de ópticas típicas del nacional-socialismo que gozan de perfecta vigencia en nuestra civilización actual, flamea invicto el lema de que el fin justifica los medios. Tener un hijo biológico justifica que mueran muchos otros hijos biológicos, obtener un nuevo medicamento, o producto terapéutico, justifica la eliminación de embriones y la experimentación con seres humanos, evitar piadosamente una “vida que no merece ser vivida” justifica las punciones y los abortos. Ésta es la gran premisa: una vez que hemos aceptado que el fin justifica los medios, la svástica se eleva victoriosa sobre nosotros, izada por nuestras propias manos.

5. LA LUCHA MILENARIA

El biólogo nazi LENZ se preocupaba por la “milenaria lucha por la vida de la raza Nórdica”. Nosotros, por “la milenaria lucha por la vida de la humanidad”. Aclaremos: una humanidad comprensiva, cuyo criterio bien puede ser el del art. 51 del Código Civil argentino, bien interpretado: cualquier ser que, desde las primerísimas etapas de su desarrollo, presenta “signos característicos de humanidad, sin distinción de cualidades o accidentes” es un ser humano, con todos los derechos básicos que como tal le corresponden.

O, si se prefiere, por la “cultura de la humanidad”, como la conocemos. Como “cultura de la vida”. Como biofilia, en términos de FROMM[54]. Esa parece ser una de las luchas más angustiantes y terribles de este nuevo milenio. Y es una lucha que comienza con el campo de batalla invadido por las huestes contrarias, que residen en nuestras propias cabezas, que han inficionado nuestras cosmovisiones y carcomido nuestros valores. La necrofilia, el utilitarismo, el biologismo descarnado, juegan este encuentro de locales. No será un combate sencillo.

No es de extrañar que, siendo la cosmovisión nazi un socialismo biológico, es decir, en última instancia, un empirismo utilitario (hasta el término “idealismo” posee para HITLER una connotación biológica empírica), las mayores defensas en su contra provengan de los baluartes espirituales de nuestra cultura. No se equivocó el Führer al centrar su ataque en los “antinaturales” valores judeocristianos, compartidos también por el Islam y por otras religiones universales, como el budismo. Hoy como ayer, es de esas direcciones que proviene la verdadera oposición contra el ideario nazi. La cultura de la vida es necesariamente cultura del espíritu, pues requiere de la objetividad axiológica, y ésta sólo puede hallarse en referencia a la trascendencia.

La doctrina católica, bajo la conducción de S.S. Juan Pablo II, se ha transformado en el más importante arsenal en esta “milenaria lucha” contra el nazismo. Las encíclicas Evangelium vitae y Fides et ratio constituyen un verdadero plan de combate ideológico en defensa de la biofilia. La prédica de S.S. el Dalai Lama es plenamente coincidente. Los miembros de la resistencia, los “partisanos” de la civilización de la vida, no estamos tan solos.

Como hizo en su tiempo el nazismo con sus detractores, se nos acusará de reaccionarios, de enemigos del avance científico, de ignorantes y oscurantistas. También HITLER se presentó a sí mismo como el último grito del progreso. Quienes aún creemos que los principios de DARWIN son muy interesantes para el estudio de las tortugas, pero absolutamente abstrusos en materia humana, porque la civilización se erige sobre premisas más espirituales que biológicas, quienes pensamos que el fin no justifica los medios, que el valor fundamental es el amor al prójimo, no el mejoramiento de la especie, que no existe un solo criterio estético humano, porque hay millones de formas en que la humanidad es bella, y en principio es bella siempre, que la “pureza racial” es mitológica y, en todo caso, intrascendente, tenemos aún una guerra por librar.

En última instancia, como dijo en un famoso discurso pronunciado en Oxford en 1864 el estadista británico DISRAELI:

"¿Cuál es la pregunta que ahora se coloca frente a la sociedad, con una melosa certeza de lo más asombrosa? La pregunta es ésta: ¿Es el hombre un simio o un ángel? Señor mío, yo estoy del lado de los ángeles..."[55].


[1] ZURABISHVILI, David, GEORGIA, Moscú, Nóvosti, 1987, p 21

[2] CARRERE D’ENCAUSSE, Helene., STALINE, L’ORDRE PAR LA TERREUR, Paris, Flammarion, 1979, pp 131 y ss.

[3] “Una sensación desagradable me viene. Los odio desde el fondo de mi corazón, judíos del ghetto uniformados, ¡y con qué arrogancia se pavonean con las botas que han saqueado!” (HOLLIDAY, Laurel, CHILDREN IN THE HOLOCAUST AND WORLD WAR II, Their Secret Diaries, N.York, WSP, 1995, p 162.

[4] V., por ejemplo, DUBNOW, Simon, MANUAL DE LA HISTORIA JUDÍA (Desde los Orígenes hasta Nuestros Días), Bs.As., Sigal, 1962, p 9. Rufus LEARSI prefiere “ibrí”, con el sentido de “el hombre que cruzó [el río]”, aplicado a Abraham (HISTORIA DEL PUEBLO JUDÍO, Bs.As., Israel, 1959, p 14). Pero el sentido de “advenedizo” es idéntico, aunque este último autor trate de despojarlo de sus connotaciones peyorativas, otorgándole un inverosímil tinte de admiración.

[5] “[...] el hombre que ocupó el lugar del padre muerto en la familia de HITLER, el que más se ocupó de su madre adorada, fue el médico de la familia, el judío Eduardo BLOCH (Gertrud M. KURTH, THE JEW AND ADOLF HITLER, en Sandor LORAND, comp., THE YEARBOOK OF PSYCHOANALYSIS, vol. VI, Nueva York, 1949, pp 266-281). Con respecto al mismo BLOCH, HITLER sólo tuvo sentimientos amistosos (le envió muchas tarjetas postales para expresarle su gratitud y, en 1938, se le permitió al viejo médico abandonar el Gran Reich, sin dificultad, ver Bradley F. SMITH, ADOLF HITLER, HIS FAMILY, CHILDHOOD AND YOUTH, Stanford, 1967, pp 106 –nota- y 107) v. FRIEDLÄNDER, Saul, ¿POR QUÉ EL HOLOCAUSTO? LAS CAUSAS HISTÓRICAS Y PSICOLÓGICAS DEL EXTERMINIO DE LOS JUDÍOS EN LA ALEMANIA NAZI, Barcelona, Gedisa, 1979, p 142. El testimonio del propio BLOCH (MY PATIENT HITLER, en Collier’s, 15-22 de marzo de 1941) fue cuestionado por Bradley SMITH (Op.Cit., p 110) y otros. Anna Maria SIGMUND, basada en el “informe manuscrito del Dr. BLOCH, Archivo Federal de Coblenza, NS 26/65”, sostiene que el permiso de exilio de BLOCH sólo se obtuvo por la intervención de Eva BRAUN, merced a la cual el galeno “escapó del internamiento en un campo de concentración y pudo emigrar dejando atrás su modesto patrimonio” (LAS MUJERES DE LOS NAZIS, Barcelona, Plaza & Janés, 2000, p 204).

[6] SIGMUND, Op.Cit., p 203

[7] POLIAKOV, León – WULF, Josef, EL TERCER REICH Y LOS JUDÍOS, Documentos y Estudios, Barcelona, Seix Barral, 1960, pp 278-280

[8] En el Berghof, la famosa casa de montaña de HITLER, “la mayoría de los espectadores preferían aquellas películas americanas que GOEBBELS había clasificado como dañinas para el pueblo y prohibido” (SIGMUND, Op.Cit., p 203).

[9] HUMAN STERILIZATION IN GERMANY AND THE UNITED STATES, en Journal of the American Medical Association, CII, pp 1501-2

[10] KEVLES, Daniel J., IN THE NAME OF EUGENICS: GENETIC AND THE USES OF HUMAN HEREDITY, N.York, Knopf, 1985, p 116.

[11] LIFTON, Robert Jay, THE NAZI DOCTORS, Medical Killing and the Psychology of Genocide, EEUU, Basic, 1986, p 38

[12] LIFTON, Op.Cit., p 291
[13] ver el reciente trabajo de Martín A. LEE, THE BEAST REAWAKENS, N.York, Routledge, 2000

[14] A un año de la caída del régimen nazi, ya Viktor KLEMPERER publicó el primer trabajo acerca del “lenguaje nazi” y su empleo por parte de los escritores y científicos no nacionalsocialistas (LTI, LA LANGUE DU IIIE REICH, Carnets d’un philologue, citado por AYÇOBERRY, Pierre, THE SOCIAL HISTORY OF THE THIRD REICH, 1933-1945, N.York, New, 1999, p 2)

[15] THE DIFFICULTIES FACED BY A HISTORY OF A SOCIETY UNDER A TOTALITARIAN REGIME, Introducción a su Op.Cit.

[16] AYÇOBERRY, Op.Cit., pp 1/2

[17] HITLER Adolf, MEIN KAMPF, Toronto, Random, 1992 (esta traducción es nuestra, pero hay versiones en castellano, sobre todo en los subterráneos de Buenos Aires)

[18] ROSENBERG, Alfred, THE MYTH OF THE TWENTIETH CENTURY, Revisionist, 1984 (hay traducción al castellano)

[19] RAUSCHNING, Hermann, HITLER SPEAKS, A Series of Political Conversations with Adolf Hitler on his Real Aims, Londres, Thornton, 1940

[20] Esta fue la interesantísima tesis de Louis PAWELS y Jacques BERGIER, en EL RETORNO DE LOS BRUJOS (Bs.As., Sudamericana, 1999). Existen evidencias del interés de HITLER por ciertas creencias tibetanas en una supuesta raza supra-humana, habitante de los Himalayas. A investigarlas habría enviado agentes, para que entrasen en contacto con esos “arios” aislados. Uno de tales emisarios, habría sido el misterioso novelista de seudónimo Lobsang RAMPA, en cuyo libro EL TERCER OJO (Bs.As., Troquel, 1960) se narra el maravilloso encuentro con esas criaturas, muertas o en estado de suspensión animada: “Volví a mirar, asombrado y fascinado. Tres figuras de oro, desnudas, yacían delante de nosotros. Dos hombres y una mujer [...] La mujer debía medir tres metros y los hombres no medían menos de cuatro metros y medio. Las cabezas eran grandes y algo cónicas. Tenían mentones angostos, y bocas pequeñas, de labios finos. La nariz, larga y fina, mientras que los ojos eran bastante hundidos” (p 240). ¿Estamos ante la delirante descripción de la “nueva especie” procurada por HITLER?

[21] RAUSHNING, Op.Cit., p 241 (trads. mías)
[22] RAUSCHNING, Op.Cit., p 242

[23] RAUSCHNING, Op.Cit., pp 242/243. Las expresiones de HITLER traídas por este jefe nazi de los primeros tiempos, luego detractor del partido y de Alemania, pueden ser y han sido dubitadas. Sin embargo, no fueron rechazadas por HITLER, y resultan tan coherentes con las demás fuentes acerca del dictador germano, con sus obras y discursos (y los de sus seguidores), y sobre todo con los hechos posteriores (el libro se escribe en 1939), que en lo general me parecen muy dignos de credibilidad. Personalmente, considero este trabajo de RAUSCHNING uno de los más imprescindibles testimonios para acercarse a la difícil comprensión del ideario hitleriano.

[24] Idem,

[25] Pero algunos círculos nazis muy elevados (los propios HITLER y HIMMLER incluidos) parecen haber sostenido la tesis de que tampoco los “arios” derivaban de la evolución de los primates, sino que provenían de la perdida Atlantis, o inclusive de otro planeta (KATER, Michael H., DAS “AHNENERBE” DER SS, 1935-1945: Ein Beitrag zur Kullturpolitik des Dritten Rreiches, Stuttgart, Deutsche Verlag, 1974, cit. por LIFTON, p 279).

[26] HITLER, MEIN KAMPF
[27] La denominación “anus mundi” corresponde al médico nazi Heinz THILO (LIFTON, Op.Cit., p 147).
[28] LIFTON, Op.Cit., p 152.

[29] HÖSS, Rudolf, COMMANDANT OF AUSCHWITZ: the Autobiography of Rudolff Hoess, Cleveland, World, 1959, p205

[30] JACQUARD, Albert. Petite philosophie à l’usage des non-philosophes, Paris, Calmann-Levy, 1997, p 84 (traducción nuestra)

[31] Idem, p 85

[32] ver PEUKERT, Detlev J.K., INSIDE NAZI GERMANY, Conformity, opposition and racism in everyday life, New Have, Yale, 1987

[33] HITLER, Op.Cit., las traducciones son mías.
[34] Op.Cit., p 85
[35] De cuya obra tratará en este Congreso mi joven y promisoria discípula la Srta. Nadia BRANCHINI.
[36] Op.Cit., pp 22 ss
[37] LENZ, Fritz, HUMAN HEREDITY, New York, Macmillan, 1931, cit. por LIFTON, p 23

[38] LANDMAN, Jacob P., HUMAN STERILIZATION: the history of the sexual sterilization movement. N.York, Macmillan, 1932, p 4

[39] Un alumno mío del Doctorado en Derecho en Brasil, de origen africano, caracterizado no sólo por una fina inteligencia, sino además por una elegancia impecable, en oportunidad de exponer sobre sus investigaciones se refirió a estas ideas y dijo, con una ironía que hubiera hecho ruborizar a más de uno de esos racistas: “dicen que estoy más cerca del mono: debe ser porque mi color de piel se parece más a la de los monos, o por mi cara, no sé...” Lo cierto es que esas afirmaciones sobre la evolución de las “razas” humanas carecen de todo asidero científico. El propio DARWIN, casi no se refirió al hombre en su Origen de las especies.

[40] WIGGAM, Albert E., NEW DECALOGUE OF SCIENCE, Indinapolis, Bobbs-Merril, 1923, pp 25/6, cit. por LIFTON, p 23
[41] LIFTON, p 27 y nota 19

[42] En realidad, estas empresas ya venían ganando dinero con el exterminio nazi. Por ejemplo, el Laboratorio DEGESCH, de Frankfurt, proveía al gobierno, en concepto de "desinfección, estación Auschwitz", latas del tristemente célebre "Zyklón B Acido prúsico sin irritante", usado en las cámaras de gas (POLIAKOV - WULF, pp 104 bis y 107)

[43] POLIAKOV-WULF, p 335

[44] POLIAKOV-WULF, pp 333 y 334

[45] POLIAKOV - WULF, p 333

[46] HITLER, Mein Kampf
[47] WELLS, Herbert G., LA GUERRA DE LOS MUNDOS, Barcelona, Bruguera, 1981

[48] Los actores judíos que no responden a los criterios antropométricos nazis, muy rara vez hacen papeles de judíos. Tal el caso de William SHATNER, Leonard NIMOY, Laureen BACALL, Michael LANDON etc. Charlton HESTON es un supuesto particular, porque sus roles judaicos fueron de “hebreo antiguo” (Moisés, Ben Hur). Es arquetípica la película Día de la Independencia, en que los invasores extraterrestres son vencidos por una tríada muy esperable, integrada por el “negro” fortachón y atlético, pero no muy brillante, el judío feote y torpe, pero genial en computación, matemáticas y ajedrez, y todos bajo la dirección del WASP, que reúne todas las virtudes, pero necesita del apoyo de los otros. En cambio, merece un honrosísimo aparte Gene RODDENBERRY, cuyo Viaje a las estrellas siempre huyó de los estereotipos raciales.

[49] En la campaña electoral que acabó con el primer triunfo de MENEM para la presidencia, sus contrarios recurrieron al manejo de estos estereotipos. Un afiche mostraba a los primeros mandatarios del “mundo desarrollado” (nótese el adjetivo darwiniano), de aspecto “europeo”, y preguntaba, irónicamente, al elector, si se imaginaba a MENEM entre ellos, en obvia referencia a las patillas anchas y al aspecto no “ario” del candidato.

[50] MANOFF, Salomón, Legislación general de Israel, bases de su organización jurídica, política y administrativa, Salta,?,1968, p 14 (el vocablo hebreo ham también involucra las ideas de “pueblo” y de “nación”, como el Völk alemán).

[51] Reiteradas veces he recibido en Brasil el comentario, de personas “blancas” de diferentes sectores y niveles culturales, de que la Argentina les lleva ventaja por “no tener problemas raciales”. Es decir, por no tener negros. Esta afirmación también me fue formulada por estadounidenses.

[52] KEVORKIAN, Jack, LA BUENA MUERTE: los médicos y la eutanasia, Barcelona, Grijalbo, 1993, pp 39/40

[53] KEVORKIAN, Jack, Medicine, ethics and execution by letal injection, en Medicine and law (ML), IV, 1985, pp 307 a 313; Opinions on capital punishment, executions and medical science, en ML, IV, 1985, pp 515 a 533, A comprehensive bioethical code for medical exploitation of humans facing imminent and unavoidable death, en ML, V, 1986, pp 181 a 197; y The last fearsome taboo: Medical aspects of planned death, en ML, VIII, 1988, pp 1 a 15.

[54] Ver FROMM, Erich, EL CORAZON DEL HOMBRE, Su Potencia para el Bien y para el Mal, México, F.C.E., 1992

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